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La Salud Mental y la Creación.-

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La Salud Mental y la Creación.-

Mensaje por LAURACAROLINA el Dom Oct 16, 2011 2:18 am

La Salud Mental y la Creación.-

Las últimas dos décadas del siglo diecinueve vieron el nacimiento de la psicología moderna, y con este nacimiento vino un determinado esfuerzo para romper con sus orígenes filosóficos y desarrollarse como ciencia. Fue esta dirección hacia la ciencia lo que prefiguró el crecimiento en popularidad del de-terminismo como el método más efectivo para el estudio psicológico. Siempre ha habido aquellos que se han aferrado a una explicación del comportamiento intensionista, pero estos han sido la minoría. La amplia aceptación del determinismo parece haber sido motivado por cuatro consideraciones básicas.
1. Las grandes ciencias, tales como la física y química, eran fuertemente determinísticas en dirección alrededor del comienzo de siglo, y los psicólogos estaban ansiosos por seguir el liderazgo de estas ciencias mejor establecidas.
2. El determinismo como un método ofrecía mayores probabilidades de éxito que el intensionismo para el establecimiento de principios generales y leyes que gobiernen el comportamiento. Es más fácil obtener un entendimiento de las condiciones de estímulo cuando estas son independientes de las llamadas nociones metafísicas de la mente. Se ha sostenido que ninguna ley universal podía ser deducida mien-tras se aferraba a una explicación intensionista del comportamiento.
3. El determinismo ofrecía un vehículo satisfactorio para la incorporación de la doctrina evolucionista al asumir que diferencias entre el comportamiento humano y animal era cuantitativo, no cualitativo.
4. Asumiendo la viabilidad de la hipótesis cuantitativa, los científicos descubrieron la posibilidad de examinar el comportamiento humano mediante la investigación animal.
El uso de animales ofrecía no solo una mayor esfera para la investigación, sino también la posibilidad de examinar el comportamiento desprovisto de las complejidades asociadas con el desempeño humano. Durante los últimos cuarenta años ha habido un reavivamiento parcial de la posición intensionista lide-rada por teóricos como Krecheveresky, Tolman y Woodworth, pero la mayoría de los psicólogos segu-ían favoreciendo el método determinístico.
La viabilidad de una posición cristiana que favorecía el libre albedrío debe ser examinada a la luz de las cuatro razones citadas arriba, que proveen el razonamiento para la aceptación del determinismo por la mayoría de los científicos conductivistas.
1. La naturaleza determinística de las grandes ciencias.
Mientras el postulado determinístico era universalmente aceptado por los médicos hace setenta años, tal aceptación no podía decirse que sea el caso actual. Más bien, los avances en la física subatómica han orientado el pensamiento hacia el indeterminismo. Este hecho fue señalado en un artículo atribuido a Sir Marcus Oliphant. “La contaminada idea victoriana de la certeza de la ciencia ha sido remplazada por incertidumbre e indeterminismo… Los científicos ya no esperan encontrar una respuesta final a cualquier pregunta…
A finales del siglo pasado la marcha de la ciencia había intoxicado a la humanidad, y en las ciencias físicas el gran éxito de (aplicar) razonamiento matemático a observaciones experimentales ha generado una certeza que el conocimiento final de la materia estaba cercano”. Él dijo: “Esta concepción de una ciencia arrogante e inmoral, que está envolviendo rápidamente a la humanidad en una red de materia-lismo para satisfacer su gran ego, persiste aun entre una gran mayoría actualmente… En la medida en que el conocimiento ha aumentado ha sido necesario modificar progresivamente casi todas las leyes queridas de la física clásica… la causalidad ha sido redefinida y el determinismo ha dado paso a la in-certidumbre”.
Esta declaración directa de la tendencia actual en física demuestra hábilmente que una de las conside-raciones básicas en el movimiento original hacia el determinismo en psicología ya no es tan viable como pudo haber parecido al principio de siglo.
Quizás una de las teorías más famosas que se oponía a la pretensión de Oliphant es el Principio de In-certidumbre de Heisenberg. Básicamente, el principio declara que habiendo localizado la posición de un electrón uno no puede determinar un cálculo preciso de su máxima velocidad pero solo puede aproximarlo dentro de ciertos límites y, si se ha calculado la velocidad de un electrón, uno no puede de-terminar la posición precisa que ocupa en el espacio.
Mientras el mismo giro de las grandes ciencias abre la puerta para reanalizar el método determinístico en psicología, las implicaciones irían aun más lejos para los reduccionistas quienes sostienen que los procesos de un orden superior son mejor explicados en términos de procesos de un orden inferior. Lle-vado a su lógica final, los procesos psicológicos requieren una explicación en términos de información física, y la información física en términos de la física subatómica.
De manera que tenemos una explicación de lo más complejo por lo menos complejo, la psicología por la fisiología, la fisiología por la física, y la física, por la física subatómica, ¿No deberían estos también aplicarse a lo físico y luego a lo fisiológico y consecuentemente a lo psicológico? Si no es así, ¿En qué nivel de comprensión cede el indeterminismo ante el determinismo?
A menos que se postule una posición intensionista o determinística para todos los niveles de entendi-miento, una posición reduccionista se vuelve insostenible. Se puede sugerir que en los niveles mi-croscópicos de la física, donde encuentran apoyo las leyes Newtonianas, el método determinístico es aplicable. Si esto es así, entonces la física subatómica no puede explicar exitosamente a la física ma-croscópica y se rompe un eslabón de la cadena reduccionista.
2. El valor del determinismo para el establecimiento de una ley.
Se sugirió hace cien años que el determinismo ofrecía un acercamiento más prometedor al estableci-miento de leyes que el intensionismo. Esta sugerencia no excluye la posibilidad que el intensionismo ofrece una explicación más precisa del comportamiento. Que aun los primeros teóricos pensaron que esto finalmente pudiera ser el caso puede ser visto en la siguiente declaración por William James: “En el último capítulo le pasamos el asunto del libre albedrío a la ‘metafísica’. De hecho habría sido apresurado solucionar el asunto absolutamente dentro de los límites de la psicología.
Que la psicología admita francamente que para sus propósitos científicos el determinismo puede ser aclamado, y nadie puede encontrar falta. Si entonces, se descubre más tarde que el reclamo solo tiene un propósito relativo y puede estar cruzado por el contra-reclamo, el reajuste puede ser hecho”.
Casi un siglo ha transcurrido desde que James hizo su declaración, sin embargo, hoy no se puede re-clamar que algún progreso absoluto ha sido hecho hacia un firme fundamento en el determinismo. De hecho, Cattell resume la situación en dos declaraciones separadas publicadas en 1950; “Cualesquiera sea el grado de determinismo teórico estamos preparados para admitir con respecto al comportamiento humano, es cierto que en la práctica, no importa cuán bueno sea nuestro instrumento de medida y nues-tra comprensión de los procesos en funcionamiento, la precisión de nuestras predicciones es limitada”. “En la actualidad nuestras ecuaciones predictivas con respecto a la personalidad o a la memorización y aprendizaje, la voluntad y decisiones, ciertamente no han alcanzado tal nivel de dependencia que algún psicólogo pueda decir que no hay lugar para el impredecible libre albedrío. Como científicos, hemos mantenido una mente abierta concerniente a lo que hemos de encontrar acerca de la operación mecánica al profundizar en nuestro estudio. Y puede ser que descubramos una necesidad de formas imprevistas de pensamiento y concebir que eso hará que tanto el determinismo y el libre albedrío sean igualmente correctos en sus respectivos contextos”.
A pesar de las altas expectativas sostenidas a favor del determinismo a comienzos del siglo, éstas no se han cumplido. Al estudiante a menudo se le pide aceptar el punto de vista que este fracaso se debe a la falta de conocimiento actual y técnicas de refinamiento; y alguna vez en el futuro imprevisible, se lo-grará una comprensión completa de causa y efecto del comportamiento. Quizás una mejor explicación está en el libre albedrío imprevisible de Cattell.
3. El determinismo y la evolución.
La relación del determinismo con la evolución es explicada por dos puntos de vista opuestos escritos alrededor de comienzos de siglo. Haeckel dice: “La superstición del libre albedrío, junto con la creencia en otros dos ‘buitres del misticismo’, Dios y la inmortalidad, ha sido destruida por la doctrina de la evolución”.
Los reclamos de Haeckel sobre teoría evolucionista desaprueban completamente el postulado de libre albedrío. Smith alega que si es viable el eslabón determinismo / evolución, entonces la teoría evolucio-nista debe ser negada.
Las conclusiones de Smith son mucho más aceptables para los cristianos conservadores. Parece haber poca duda que es más fácil sostener un postulado de “libre albedrío” en el examen de muchos aspectos de conducta que el postulado evolucionista.
Mientras los evolucionistas a menudo sugieren que los cristianos hacen suposiciones insostenibles, sin lugar a duda hay muchas más hechas por los evolucionistas, algunas de las cuales siguen a continuación:
a. La preexistencia de la materia, o al menos de energía es inexplicable en términos finitos.
b. La transición de lo mineral a lo vegetativo a lo animado nunca ha sido adecuadamente explicado o demostrado.
c. Si no hay alguna diferencia cualitativa entre el hombre y lo animal, entonces lógicamente no puede haber diferencia cualitativa entre lo animado y lo vegetativo o lo vegetativo y el mineral.
Este último problema ha sido discutido ampliamente por F. W. Headley en su discusión de conciencia. “La conciencia está presente en las formas más inferiores de vida, o de lo contrario fue introducido en una etapa superior de desarrollo. Este último principio es aborrecible a los principios de la evolución. Estamos abocados entonces a creer que aun los microorganismos, sean animales o vegetales, tienen al-guna clase de conciencia, no importa cuan difuso”.
Quizás Headley podía haber llevado esta conclusión un paso más adelante y sugerir la presencia de conciencia en los minerales inanimados que los evolucionistas alegan ser el precursor lógico de los mi-croorganismos en la teoría evolucionista. Hacer esta aseveración es, por supuesto, absurda. Sin embargo, el evolucionista no es casi lógico si no lo hace así.
4. El valor de las investigaciones animales para la comprensión del comportamiento humano.
La comprensión del comportamiento animal se logra más fácilmente que la de los humanos, parcial-mente por consideraciones éticas. Sin embargo, puede ser cuestionado que el comportamiento humano es explicable en los mismos términos que el de los animales, de manera que hay limitaciones conside-rables al uso o aplicabilidad de tales experimentos.
Quizás un obstáculo al desarrollo de la comprensión psicológica del comportamiento humano ha sido la obsesión con la parsimonia. Este obstáculo ha llevado a los teóricos a resistir cualquier explicación que sugiere la gran complejidad del comportamiento humano o cualquier teoría que involucra una interpre-tación pluralística. Aun actualmente cuando ha habido un resurgimiento de interpretaciones dualísticas, el monismo todavía tiene un fuerte apoyo. Donde se han colocado las nociones dualísticas, pocos han sugerido seriamente un dualismo de determinismo / intensionismo.
Tal explicación es coherente en la hipótesis del proceso-dual de Betterman de la discriminación de aprendizaje, y puede ser sentido en la declaración de Cattell que ambos “determinismo y libre al-bedrío pueden probar ser igualmente correctos en sus contextos apropiados”. Sin embargo, ninguna formulación cuidadosa de dicha dualidad ha sido hecha.
Parece haber pequeña duda que muchos reflejos simples son de naturaleza determinística, y puede ser hipotetizado que todo ese comportamiento cae dentro de esta categoría, que es mediada por la columna dorsal y áreas bajas del cerebro de la médula, cerebro medio y cerebelo. Aquí colocaríamos el reflejo de tirón de la rodilla, el reflejo de parpadeo del ojo, el reflejo de la pupila y así sucesivamente. Sin em-bargo, la mayoría de los comportamientos involucrando las áreas corticales del cerebro bien pueden ser categorizadas como intensionistas, particularmente el comportamiento mediado por las áreas de asocia-ción del lóbulo frontal. Hay uno o dos problemas para dicha hipótesis, ciertamente el reflejo Babinski que es mediado por procesos corticales. Sin embargo, esta hipótesis puede formar la base general para dicha explicación dualística de comportamiento. Seguiría desde dicho acercamiento dual que muchas formas inferiores de vida animal y toda la vida vegetativa no podía exhibir un comportamiento inten-sionista.
El cristianismo, basado sobre lo que se ha llegado a conocer como libre albedrío, no sugiere que todo comportamiento resulta de la decisión. La decisión básica viene en la aceptación o rechazo del llamado de Dios hacia la salvación.
Esta decisión fundamental constituye la piedra angular de la toma de decisión del individuo en la expe-riencia diaria. La toma de tales decisiones coherentemente sobre un periodo de tiempo conduce al desa-rrollo de estructuras de hábito que, cuando son finalmente desarrollados, actúan similarmente al com-portamiento de tipo reflejo. Este desarrollo es coherente con la enseñanza bíblica que mucho entrena-miento temprano en la vida es de vital importancia para el futuro crecimiento espiritual.
“Adiestra al niño en el camino que debe seguir, aunque sea anciano, no se apartará de él”. Proverbio 22:6.
El cristiano también, por medio de la oración y súplica, invita a la ayuda divina para asistirle en su vida diaria, sea esta espiritual o física. De manera que es aceptable que todas las cosas obren para el bien final del seguidor consagrado de Cristo.
“Sabemos que todas las cosas obran para el bien de los que aman a Dios, de los que han sido llamados según su propósito” Romanos 8:28.
Una vez que uno ha decidido servir a Dios, y mientras sigue haciéndolo, las agencias divinas están pre-sentes para dirigir y ministrarle. De manera que la consagración a Dios y la decisión de la forma de vida cristiana prefigura una ministración divina especial a sus necesidades, que excluye una explicación exclusivamente intensionista de parte del cristiano, ya que cada día de la vida está sometida a la volun-tad de Dios. Sin embargo, él está siempre libre para invertir su decisión por Cristo.

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