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Perfeccionando un Carácter Rectilíneo

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Perfeccionando un Carácter Rectilíneo

Mensaje por LAURACAROLINA el Jue Oct 06, 2011 10:00 pm


Perfeccionando un Carácter Rectilíneo
215.- “En su humanidad, Cristo formó un carácter perfecto, y nos ofrece ese carácter”. PVGM:311.

216.- “Cristo vino de las cortes de gloria, a un mundo contaminado por el pecado, y Se humilló hasta la humanidad. Se identificó con nuestra debilidad, y fue tentado en todos los puntos, como nosotros lo somos. Cristo perfeccionó una justicia de carácter aquí sobre la tierra, no para Su propio beneficio, por-que Su carácter era puro e inmaculado, más para el bien del hombre caído. Ofrece Su carácter al hom-bre, si él lo acepta”. 3T:371-372.

217.- “La vida de obediencia del Salvador mantuvo las reivindicaciones de la ley; probó que la, ley puede ser observada por la humanidad, y mostró la excelencia de carácter que la obediencia había de desarrollar”. DTG:226.

218.- “Cristo redimió la desafortunada caída de Adán, perfeccionó un carácter de perfecta obediencia, y dejó un ejemplo para la familia humana para que todos puedan imitar el Modelo. RH, 10-06-1890”. 5CBA:1081.

219.- “Aun cuando fuese la majestad del Cielo, el Rey de la gloria, se volvió un niñito en Belén y, du-rante algún tiempo, representó el indefenso infante bajo los cuidados de la madre. En la infancia, pro-cedía como niño obediente. Hablaba y actuaba con sabiduría de niño y no de hombre, honrando a los padres, y cumpliéndoles los deseos en cosas útiles, de acuerdo con Su aptitud infantil. Pero, en cada frase de su desarrollo, era perfecto, con la gracia simple y natural de una vida inocente. De su infancia dice el informe sagrado: “Y el niño crecía, y se fortalecía en espíritu, lleno de sabiduría, y la gracia de Dios estaba sobre Él”. Y de Su juventud, es narrado: “Y crecía Jesús en sabiduría, y en estatura, y en gracia para con Dios y los hombres”. PVGM:83.

220.- “Como ocurre en la naturaleza, así es en la gracia; no puede haber vida sin crecimiento. La planta precisa crecer o morir. Como su crecimiento es silencioso e imperceptible, pero constante, así es el de-sarrollo de la vida cristiana. Nuestra vida puede ser perfecta en cada fase de desarrollo; sin embargo habrá un progreso continuo, si el propósito de Dios se cumple en nosotros. La santificación es la obra de toda una vida”. PVGM:65.

221.- “Como hijos e hijas de Dios, deben los cristianos esforzarse por alcanzar el elevado ideal colocado ante ellos en el Evangelio. No se deben contentar con nada menos que la perfección; pues dice cristo: “Sed pues perfectos, como es perfecto vuestro Padre que está en los cielos”. MJ:70.

222.- “Dios requiere el homenaje del alma santificada, que, por el ejercicio de la fe que obra por amor se haya preparado para servirlo. Él yergue ante nosotros el más alto ideal a la perfección del mismo. Pide que estemos completa y absolutamente por Él en este mundo, como Él está por nosotros en la presencia de Dios”. HAp:566.

223.- “Dios solamente aceptará los que están decididos a tener un blanco elevado. Coloca cada agente humano bajo la obligación de hacer lo mejor. De todos es requerido perfección moral. Nunca debemos rebajar la norma de la justicia con el fin de acomodar la práctica del mal, tendencias heredadas o culti-vadas. Precisamos comprender que imperfección de carácter es pecado. Todos los justos atributos de carácter habitan en Dios como un todo perfecto y armonioso, y todo aquel que acepta a Cristo como Salvador personal, tiene el privilegio de poseer estos atributos”. PVGM:330.

224.- “Es deseo y voluntad de Dios que las bendiciones otorgadas al hombre sean concedidas plena-mente. Providenció para que cada dificultad fuese vencida, cada necesidad suplida a través del Espíritu Santo. De estas manera es Su propósito que cada hombre perfeccionase un carácter cristiano. Desea que contemplemos Su amor, Sus promesas, concedidas tan liberalmente a aquellos que no poseen méritos por sí mismos. Desea que dependamos enteramente, con gratitud y regocijo, de la justicia otorgada a nosotros en Cristo. Ms 148, 1897”. 7CBA:932.

225.- “El ideal del carácter cristiano es semejanza con Cristo. Se encuentra abierta delante de nosotros una senda de progreso continuo. Tenemos un objetivo a alcanzar, una norma a alcanzar, la cual incluye todo cuanto es bueno, puro, noble y elevado. Debe haber continuo esfuerzo y constante progreso hacia delante y para arriba, rumbo a la perfección del carácter. 8T:64”. 1MS:605.

226.- “La obra de transformación de la impiedad hacia la santidad es continua. Día a día Dios opera la santificación del hombre, y el hombre debe cooperar con Él, desarrollando perseverantes esfuerzos para el cultivo de hábitos correctos”. HAp:532.

227.- “Sed vosotros perfectos, como es perfecto vuestro Padre que está en los cielos”. La obra de nues-tra vida consiste en buscar la perfección del carácter cristiano, luchando continuamente para confor-marnos a la voluntad de Dios. Los esfuerzos comienzan aquí en la tierra y continuarán a través de la eternidad”. 3JT:370.

228.- “Ante el creyente es presentada la maravillosa posibilidad de ser semejante a Cristo, obediente a todos los principios de la ley. Pero por sí mismos, el hombre es absolutamente incapaz de alcanzar esta condición. La santidad que la Palabra de Dios declara deber que él la posea antes que pueda ser salvo, es el resultado de la operación de la divina gracia, al someterse a las restringidoras influencias del Espí-ritu de verdad. La obediencia del hombre sólo puede ser perfeccionada por el incienso de la justicia de Cristo, el cual llena con la divina fragancia cada acto de obediencia. La parte del cristiano es perseverar en vencer cada falta. Constantemente debe orar para que el Salvador sane los disturbios de su alma en-ferma del pecado. Él no tiene la sabiduría o la fuerza para vencer; eso le pertenece al Señor, y Él los otorga a todos los que en humildad y contrición de Él buscan auxilio”. HAp:532.

229.- “Dios espera que edifiquemos caracteres de acuerdo con la norma que puso delante de nosotros. Debemos colocar un ladrillo tras otro, añadiendo gracia a gracia, descubriendo nuestros puntos débiles, y corrigiéndolos de acuerdo con las direcciones dadas”. CN:165.

230.- “En el perfeccionamiento del carácter cristiano, es esencial perseverar en hacer el bien. Deseo impresionar nuestra juventud con la importancia de la perseverancia y de la energía en la formación del carácter”. MJ:165.

231.- “Cristo, sin embargo, no nos dio ninguna garantía de que es fácil alcanzar perfección de carácter. No se hereda un carácter perfecto y noble. No lo recibimos por acaso. El carácter noble se gana por el esfuerzo individual, mediante los méritos y la gracia de Cristo. Dios da los talentos y las facultades mentales; nosotros formamos el carácter. Es formado por arduos y reñidos combates con el propio yo. Las tendencias heredadas deben ser eliminadas por un conflicto tras otro. Debemos escudriñarnos dete-nidamente y no permitir que permanezca ningún trazo incorrecto”. PVGM:331.

232.- “Dios nos da fuerza, la facultad del raciocinio, tiempo, para que podamos construir caracteres so-bre los cuales Él pueda colocar el sello de Su aprobación. Desea que cada uno de Sus hijos forme un carácter noble, a través de la realización de actos nobles y puros, para que al final pueda presentar una estructura simétrica, un bello templo honrado por el hombre y por Dios...
Aquel que se quiere transformar en un bello edificio para el Señor, debe cultivar cada facultad del ser. Solamente por el debido uso de los talentos, es que el carácter se puede desarrollar armoniosamen-te”. CN:165-166.

233.- “Los seres celestiales cooperarán con el agente humano que procura con fe decidida la perfección de carácter que se manifieste en la acción perfecta. A todo el que se empeña en esta obra, Cristo le dice: Estoy a tu diestra, para auxiliarte”. PVGM:332.

234.- “Las Escrituras nos enseñan a buscar la santificación del cuerpo, alma y espíritu a Dios. En esta obra, debemos ser colaboradores de Dios. Mucho se puede hacer para restaurar la imagen moral de Dios en el hombre, para mejorar las facultades físicas, mentales y morales. Grandes cambios se pueden operar en el organismo físico mediante la obediencia a las leyes de Dios y no introduciendo en el cuerpo cosa alguna que contamine. Y aun cuando no podamos pretender la perfección de la carne, podemos poseer perfección cristiana del alma. Mediante el sacrificio hecho en nuestro favor, los pecados pueden ser perfectamente perdonados. Nuestra confianza no está en lo que el hombre puede hacer; y sí, en aquello que Dios puede hacer por el hombre por medio de Cristo. Cuando nos entregamos enteramente a Dios, y creemos plenamente, la sangre de Cristo purifica de todo pecado. La conciencia pode ser libertada de la condenación. Por la fe en Su sangre, todos pueden ser perfeccionados en Cristo Jesús. Gracias a Dios por no estar lidiando con imposibilidades. Podemos reclamar la santificación”. 2MS:32.

235.- “Santidad de corazón y pureza de la vida eran los grandes temas de las enseñanzas de Cristo. En el sermón del monte, después de especificar lo que debía ser hecho para ser bienaventurados, y lo que no debería ser hecho, dijo: “Sed vosotros perfectos, como es perfecto vuestro Padre que está en los cie-los”.
Perfección, santidad, nada menos que eso, les concederá éxito al ejecutar los principios que les presentó. Sin esta santidad, el corazón del hombre es egoísta, pecaminoso y viciado. La santidad con-ducirá a aquel que la posee a ser fructífero y abundante en buenas obras. Nunca se cansará en hacer el bien, ni procurará promociones en este mundo. Deseará la promoción cuando la majestad del Cielo exalte los santos a Su trono... La santidad de corazón producirá acciones rectilíneas. Es la falta de espi-ritualidad, santidad, lo que lleva a actos injustos, envidia, odio, desconfianza, malas sospechas, y cada pecado odioso y abominable”. 2T:445.

236.- “El ideal del carácter cristiano, es la semejanza con Cristo. Como el Hijo del hombre fue perfecto en Su vida, así deben Sus seguidores ser perfectos en la suya”. DTG:228.

237.- “Nuestra obra es esforzarnos por alcanzar, en nuestra esfera de acción, la perfección que Cristo alcanzó en Su vida terrestre, en todos los aspectos del carácter”. HHD:154.

238.- “Los obreros diligentes no tienen tiempo para ocuparse con los defectos de los otros. Contemplan al Salvador, y contemplándolo son transformados a Su semejanza. Él es el ejemplo que debemos seguir al edificar nuestro carácter. En Su vida sobre la Tierra, reveló claramente la naturaleza divina. Deber-íamos luchar para alcanzar la perfección en nuestra esfera, como Él era perfecto en la Suya... Colocán-dose bajo la modeladora influencia del Espíritu Santo, ellos formarán caracteres que serán el reflejo del carácter divino”. 8T:86.

239.- “Nadie que sienta su responsabilidad ante Dios, permitirá que las propensiones inferiores contro-len la razón. Aquellos que así lo hacen, no son cristianos, no importa cuán exaltada sea su posición. El mandato de Cristo es: “Sed vosotros perfectos, como es perfecto vuestro Padre que está en los cielos”. Aquí nos muestra que debemos ser perfectos en nuestra esfera, como Dios lo es en la Suya”. 4T:455.

240.- “Pero aquellos que están esperando contemplar un cambio mágico en sus caracteres, sin el es-fuerzo determinado de su parte para vencer el pecado, serán decepcionados. No tenemos razones para temer mientras contemplemos a Jesús, ninguna razón para dudar, porque Él es capaz para salvar com-pletamente a todos los que se allegan a Él; debemos temer constantemente, que nuestra antigua natura-leza adquiera nuevamente la supremacía, que el enemigo imaginará alguna celada de tal manera que nuevamente nos volvamos cautivos suyos. Necesitamos obrar por nuestra salvación con temor y tem-blor, porque es Dios que obra en nosotros, el querer y el efectuar. Con nuestras limitaciones, debemos ser perfectos, en nuestras esferas, como Dios es santo en la Suya. Para la ampliación de nuestras habili-dades, debemos manifestar el amor, la verdad y excelencia del carácter divino. De la misma manera como la cera recibe la impresión de un sello, así el alma debe recibir la impresión del Espíritu de Dios, para retener la imagen de Cristo. ST, 26-12-1892”. 1MS:336-337.

241.- “Su carácter necesita un modelo diferente, un modelo según la semejanza de Cristo. Necesitan acordarse de que aun no alcanzaron esa perfección, que el trabajo en la edificación del carácter aun no está terminado. Si anduviesen en cada rayo de la luz que Dios concedió, si comparasen su vida con la vida y carácter de Cristo, discernirían donde fallaron en observar los preceptos de Dios, y procurarían volverse perfectos en su esfera como Dios es perfecto en la Suya. Durante las horas de prueba deberán procurar la perfección de carácter. Precisan aprender diariamente de Cristo. Están relacionados con el trabajo de Dios, no porque sean perfectos, incapaces de errar, sin defectos de carácter, sino a pesar de estos defectos. Dios espera de ellos, mientras relacionados con Su trabajo, que sean constantes, estudio-sos, y aprendan como reproducir el Modelo”. 5T:556-557.

242.- “Como Dios es puro en Su esfera, así el hombre debe ser en la suya. Y será puro si Cristo, la es-peranza de la gloria, habite en el interior; pues él imitará la vida de Cristo, y reflejará Su carácter”. OE:362.

243.- “Por medio de los defectos de carácter, Satanás trabaja para obtener el dominio de toda mente, y sabe que, si esos defectos son acariciados, tendrá éxito. Por lo tanto, está constantemente procurando engañar a los seguidores de Cristo con su fatal sofisma de que les es imposible vencer. Pero Jesús, pre-senta a Su favor Sus manos heridas, Su cuerpo molido; y le declara a todos los que desean seguirlo: “Mi gracia te basta”. 2 Cor. 12:9. “Tomad sobre vosotros Mi yugo, y aprended de Mi, que soy manso y humilde de corazón; y encontraréis descanso para vuestras almas. Porque Mi yugo es suave y Mi fardo es liviano. Nadie, pues considere incurables sus defectos. Dios dará fe y gracia para vencerlos”. CS:489.

244.- “Satanás asaltó a Cristo con sus más crueles y sutiles tentaciones; fue, sin embargo, repelido en cada conflicto. Aquellas victorias nos hacen posible vencer. Cristo dará fuerza a todos los que la bus-quen. Sin el consentimiento propio, nadie podrá ser vencido por Satanás. El tentador no tiene poder pa-ra gobernar la voluntad o forzar el alma a pecar. Puede angustiar, pero no contaminar. Puede causar agonía, pero no el aviltamiento. El hecho de Cristo haber vencido debe incentivar en Sus seguidores co-raje para combatir varonilmente en la pelea contra o pecado y Satanás”. CS:510.

245.- “Los seguidores de Cristo deben volverse semejantes a Él, por la gracia de Dios deben formar ca-racteres en armonía con los principios de Su santa ley. Esto es la santificación bíblica.
Esta obra únicamente puede ser efectuada por la fe en Cristo, por el poder del Espíritu de Dios habitando en nosotros. Pablo amonesta a los creyentes: “Operad vuestra salvación, con temor y temblor; porque Dios es el que opera en vosotros tanto el querer como el hacer, según Su buena voluntad”. Fil. 2:12-13. el cristiano sentirá las insinuaciones del pecado, pero sostendrá una lucha constante contra él. Aquí es que el auxilio de Cristo es necesario. La debilidad humana se une a la fuerza divina, y la fe exclama: “Gracias a Dios que nos da la victoria por nuestro Señor Jesucristo”. 1 Cor. 15:57.
Las Escrituras claramente revelan que la obra de la santificación es progresiva. Cuando en la conversión, el pecador encuentra paz con Dios mediante la sangre expiatoria, apenas inició la vida cris-tiana. Debe ahora perfeccionarse; crecer hasta “la medida de la estatura completa de Cristo””. CS:469-470.

246.- “Los que dan lugar a Jesús en el corazón, Le comprenderán el amor. Todos cuantos desean tener semejanza de carácter con Dios, serán satisfechos. El Espíritu Santo nunca deja sin asistencia al alma que está mirando a Cristo. Él toma de lo que es de Cristo, y lo muestra. Si la mirada se mantiene fija en Jesús, la obra del Espíritu no cesa, hasta que el alma esté conforme a Su imagen. El puro elemento del amor le dará expansión al alma, comunicándole capacidad para altas consecuciones, para mayor cono-cimiento de las cosas celestiales, de manera que ella no quede más acá de la plenitud. “Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados””. DTG:222.

247.- “Al pecado sólo se podría resistir y vencer por medio de la poderosa operación de la tercera per-sona de la trinidad (así dice en Portugués), la cual vendría, no con energía modificada, sino que en la plenitud del divino poder. Es el Espíritu que hace eficaz lo que fue realizado por el Redentor del mun-do. Es por medio del Espíritu que el corazón es purificado. Por Él se vuelve el creyente participante de la naturaleza divina. Cristo dio Su Espíritu como un poder divino para vencer toda tendencia hereditaria y cultivada para el mal, y grabar Su propio carácter en Su iglesia”. DTG:501.

248.- “‘Si me amáis’, dice, ‘guardaréis Mis mandamientos’. Él salva a los hombres, no en pecado, sino que del pecado, y los que Lo aman, manifestarán su amor por la obediencia...
Cuando conozcamos a Dios como nos es dado el privilegio de conocerlo, nuestra vida será de continua obediencia...
Como Cristo vivió la ley en la humanidad, así podemos hacerlo, si nos apegamos al Fuerte, en busca de fuerza”. DTG:498-499.

249.- “El ideal de Dios para Sus hijos es más alto que lo que puede alcanzar el pensamiento humano. “Sed vosotros perfectos, como es perfecto vuestro Padre que está en los cielos”. Este mandamiento es una promesa. El plan de redención visa a nuestra completa liberación del poder de Satanás. Cristo sepa-ra siempre del pecado al alma contrita. Vino para destruir las obras del diablo, y tomó providencias para que el Espíritu Santo fuese comunicado a toda alma arrepentida, para guardarla de pecar”. DTG:228.

250.- “Cristo no falló, ni Le desfalleció el ánimo, y Sus seguidores tienen que manifestar una fe de na-turaleza así resistente. Tienen que vivir como Él vivió, y trabajar como Él trabajó, pues en Él confían como el gran Obrero-Maestro. Valor, energía y perseverancia deben ellos poseer. Aun cuando aparentes imposibilidades les molestan el camino, por Su gracia han de ir adelante. En lugar de deplorar las dificultades, son convidados a transponerlas. No deben desesperar de ninguna cosa, sino que esperar todo. Con la áurea cadena de Su incomparable amor, Cristo nos ha ligado al trono de Dios. Es Su de-signio que les pertenezca la más alta influencia del Universo, influencia que emana de la fuente de todo el poder. Tienen que tener fuerza para resistir el mal, fuerza que ni la Tierra, ni la muerte, ni el infierno pueden dominar; fuerza que los habilitará a vencer como Cristo venció”. DTG:508.

251.- “¿Sois seguidores de Cristo? Entonces todo cuanto se haya escrito a respecto de la vida espiritual, está escrito para vosotros, y puede ser alcanzado mediante vuestra unión con Cristo”. DTG:289.

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