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Justificación por la Fe y Justicia de Cristo en Símbolos y Figuras

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Justificación por la Fe y Justicia de Cristo en Símbolos y Figuras

Mensaje por LAURACAROLINA el Jue Oct 06, 2011 9:58 pm

Justificación por la Fe y Justicia de Cristo en Símbolos y Figuras.-


167.- “Los servicios religiosos, las oraciones, el loor, la confesión penitente del pecado, ascienden de los verdaderos creyentes, como incienso al santuario celestial, pero pasando a través de los corruptos canales de la humanidad, están tan contaminados, que a menos que sean purificados por la sangre, nun-ca podrán tener valor delante de Dios. No ascienden en inmaculada pureza, ni son aceptados por Dios, a menos que el Intercesor, que está a la derecha de Dios, los presente y los purifique por Su justicia... Él añade a este incensario las oraciones, el loor y las confesiones de Su pueblo, y coloca a su lado Su pro-pia inmaculada justicia...
Oh, que todos podamos ver que todo precisa ser colocado sobre la fulgurante llama de la justicia de Cristo, en obediencia, penitencia, adoración y acción de gracias. La fragancia de esta justicia ascien-de cómo una nube alrededor del trono de misericordia. Ms 50, 1900”. 1MS:344.

168.- “Cristo es el lazo de unión entre Dios y el hombre. Prometió Su intercesión personal al emplear-mos Su nombre. Él coloca la completa virtud de Su justicia al lado del suplicante... Al manifestar ante Dios nuestra apreciación por los méritos de Cristo, es concedida fragancia a nuestras intercesiones. Oh, ¡quién podrá evaluar esta gran misericordia y amor! Al aproximarnos de Dios a través de las virtudes de los méritos de Cristo, somos revestidos con sus vestiduras sacerdotales. Nos coloca a Su lado, en-volviéndonos con Su brazo humano, mientras que con Su brazo divino alcanza el trono del Infinito. Co-loca Sus méritos, como incienso suave en un incensario, en nuestras manos, para fortalecer nuestras pe-ticiones. Carta 22, 1898”. 6CBA:1078.

169.- “Cuando oran, Él mezcla con esas oraciones el incienso de Su justicia, ofreciéndolas a Dios como sacrificio fragante”. MJ:94.

170.- “El incienso que subía con las oraciones de Israel, representa los méritos e intercesión de Cristo, Su perfecta justicia que por la fe le es atribuida a Su pueblo, y únicamente puede hacer aceptable a Dios el culto de los seres pecadores”. PP:365.

171.- “La nube de incienso que ascendía con las oraciones de Israel, representa Su justicia que única-mente puede hacer aceptable a Dios la oración del pecador”. PP:381-382.

172.- “Su sacrificio está consumado y como nuestro Intercesor cumple la obra que a Sí mismo se impu-so, presentando a Dios el incensario que contiene Sus méritos inmaculados y las oraciones, confesiones y acciones de gracias de Su pueblo. Perfumados con la fragancia de Su justicia, suben como olor suave a Dios”. PP:156.

173.- “La obediencia del hombre solo puede ser perfeccionada por el incienso de la justicia de Cristo, el cual llena con la divina fragancia cada acto de obediencia. La parte del cristiano es perseverar en vencer cada falta. Constantemente debe orar para que el Salvador sane los disturbios de su alma enferma del pecado. Él no tiene la sabiduría o la fuerza para vencer; eso pertenece al Señor, y Él los otorga a aquellos que, humildes y contritos, de Él buscan auxilio”. HAp:532.

174.- “Los que recibieron el mensaje fueron grandemente bendecidos, porque vieron los brillantes rayos del sol de la justicia y vida y esperanza surgir en sus corazones... El Sol de justicia brilla en nuestros corazones, para dar el conocimiento de la gloria de Jesucristo”. TM:92.

175.- “Se cierran las ventanas del alma contra el venenoso miasma de la Tierra, abriéndolas en dirección al Cielo, para recibir los benéficos rayos del Sol de la justicia de Cristo”. 2JT:460.

176.- “La juventud precisa aprender todo cuanto le sea posible de la verdad, caso no quiera ser engaña-da por el cúmulo de falsedades que Satanás inventará. Ellos deben vivir a la luz de la justicia de Cristo”. Ev:364.

177.- “Precisamos poner en práctica los preceptos de la ley, y así tendremos la justicia ante nosotros. La recompensa será la gloria de Dios. La luz de la justicia de Cristo estará a nuestra frente y la gloria del Señor será nuestra retaguardia”. 4CBA:1151.

178.- “En el servicio ritual era adicionada la sal a todo sacrificio. Esto, como la ofrenda del incienso, significaba que únicamente la justicia de Cristo podría ser aceptable a Dios. Refiriéndose a esa costum-bre, dijo Jesús: “Cada sacrificio será salado con sal”. “Tened sal en vosotros mismos, y paz los unos con los otros”. Todos cuantos se quieran presentar a sí mismos como “sacrificio vivo, santo y agradable a Dios”, deben recibir la sal salvadora, la justicia de nuestro Redentor. Entonces se vuelven “la sal de la tierra”, restringiendo el mal entre los hombres, como la sal preserva de la corrupción”. DTG:330.

179.- “La sal debe ser mezclada con la substancia en que es puesta; es necesario que penetre a fin de conservar. Así es con el contacto personal y la convivencia que los hombres son alcanzados por el poder del evangelio...
El sabor de la sal representa el poder del cristiano, el amor de Jesús en el corazón, la justicia de Cristo penetrando la vida”. DMJ:40.

180.- “Cristo mismo es la perla de gran precio. En Él está consubstanciada la gloria del Padre, la pleni-tud de la Divinidad. Es el resplandor de la magnificencia del Padre y la expresa imagen de Su persona. La gloria de los atributos de Dios es expresada en Su carácter. Cada página de las Sagradas Escrituras irradia Su luz. La justicia de Cristo, como una perla blanca y pura, no tiene defecto ni mácula alguna. Ninguna obra humana puede perfeccionar la gran y preciosa dádiva de Dios. Es irreprensible. En Cristo “están escondidos los tesoros de la sabiduría y de la ciencia”. PVGM:115.

181.- “La justicia de Cristo, como una perla blanca y pura, no tiene defecto, ni mácula, ni culpa. Esta justicia puede ser nuestra. La salvación con sus inestimables tesoros, comprados por la sangre, es la perla de gran precio. Debe ser buscada y encontrada. Pero todos los que realmente la encuentren, venderán todo lo que poseen, para comprarla... Se apegan por la fe en la salvación otorgada a ellos por el sacrificio del Unigénito de Dios. RH, 08-08-1899”. 1MS:399.

182.- “El aceite es la justicia de Cristo. Representa el carácter, y el carácter no puede ser transferido. Ningún hombre pode obtenerlo por otro (hombre). Cada uno debe lograr para sí un carácter purificado de toda mancha de pecado”. TM:236.

183.- “El Espíritu trabaja en el corazón del hombre de acuerdo con su deseo y consentimiento, implan-tando en él una nueva naturaleza; pero la clase representada por las vírgenes locas se contentó con una obra superficial. No conocen a Dios. No estudiaron Su carácter; no tuvieron comunión con Él; y por eso no saben como confiar, como ver y vivir...
Nadie puede creer por otro. Nadie puede recibir por otro el Espíritu. Nadie puede darle a otro el carácter que es el fruto de la operación del Espíritu”. PVGM:406-407,411-412.

184.- “La única fe verdadera es aquella que “opera por amor” (Gal. 5:6), para purificar el alma. Es como el fermento que transforma el carácter”. MDJ:52.

185.- “Ellos no abrieron el corazón para recibir la gracia de Cristo; desconocen la operación del Espíritu; son como la harina sin levadura... No se apoderan de la justicia de Cristo; esta es la vestidura no usada por ellos, una desconocida plenitud, une fuente intacta”. Ed:697.

186.- “Pero el hombre no se puede transformar por el ejercicio de su voluntad. No posee facultad por cuyo medio este cambio pueda ser efectuado. El fermento - algo totalmente externo – no precisa ser in-troducido en la harina, antes que se efectúe la alteración deseada. Así, la gracia de Dios precisa ser re-cibida por el pecador antes de que él sea hecho apto para el reino de la gloria... El cambio sólo puede ser efectuado por el Espíritu Santo. Todos los que quieran ser salvos, nobles o humildes, ricos o pobres, precisan someterse a la actuación de este poder”. PVGM:96-97.

187.- “Revestidos completamente de la armadura de la justicia podemos enfrentar cualquier influencia, y nuestra pureza permanecerá inmaculada”. 4T:556.

188.- “En la religión de Cristo hay una influencia regeneradora que transforma todo el ser, levantando al hombre sobre todo vicio degradante, abyecto, y elevando los pensamientos y deseos para Dios y el cielo. Ligado al Ser infinito, el hombre se hace participante de la naturaleza divina. Contra él no tienen efecto los dardos del mal; pues está revestido de la armadura de la justicia de Cristo”. CPPA:46.

189.- “Si, sin embargo, orareis en sinceridad, entregándoos de cuerpo, alma y espíritu a Dios, poneos toda la armadura de Dios, y abran el alma a la justicia de Cristo, y a ella únicamente, la imputada justi-cia de Cristo os hace capaces de subsistir contra las astutas celadas del diablo. La obra de cada alma es resistir al enemigo en la fuerza y poder del Señor Jesucristo, y la promesa es que el diablo huirá de no-sotros”. HHD:346.

190.- “Revestidos de la armadura de la justicia de Cristo, la iglesia debe entrar en su conflicto final. “Hermosa como la Luz, brillante como el Sol, formidable como un ejército con banderas”, Cant. 6:10, debe ella ir a todo el mundo, venciendo y para vencer”. PR:725.

191.- “El Señor me mostró al sumo sacerdote Josué que estaba de pie ante el Ángel del Eterno. Y Sa-tanás estaba a su derecha para acusarlo. Dijo el Eterno a Satanás: "El Señor te reprenda, oh Satanás, el Señor que ha elegido a Jerusalén, te reprenda. ¿No es éste un tizón arrebatado del incendio?". Josué es-taba ante el Ángel, vestido de ropa sucia. El Ángel mandó a los que estaban ante él: "Quitadle esa ropa sucia". Entonces dijo a Josué: "Mira que he quitado tu pecado de ti, y te vestí de ropa de gala". Después dijo: "Pongan mitra limpia sobre su cabeza". Y pusieron una mitra limpia sobre su cabeza, y lo vistieron de ropa limpia, mientras el Ángel del Eterno estaba presente”. Zac. 3:1-5.

192.- “Sus propios pecados y los de su pueblo fueron perdonados. Israel fue vestido de “vestidos nue-vos”, la justicia de Cristo a ellos imputada...
Él (Satanás) es el “acusador de nuestros hermanos”, y los acusa “de día y de noche”. Apoc. 12:10. La controversia se repite en relación a cada alma que es libertada del poder del mal, y cuyo nombre es escrito en el libro de la vida del Cordero. Jamás es alguien recibido en la familia de Dios sin que se excite la decidida resistencia del enemigo. Pero Aquel que fue entonces la esperanza de Israel, su defensa, justicia y redención, es la esperanza de la iglesia hoy”. PR:584-585.

193.- “"El reino de los cielos es semejante a un rey, que preparó el banquete de boda para su hijo.... Cuando el rey entró a ver a los convidados, notó allí un hombre sin vestido de boda. Y le dijo: 'Amigo, ¿cómo entraste aquí sin vestido de boda?' Pero él cerró la boca”. Mat. 22:2,11-12.

194.- “¡Gocémonos, alegrémonos y démosle gloria; porque ha llegado la boda del Cordero, y su novia se ha preparado! Y le fue dado que se vista de lino fino, limpio y resplandeciente, porque el lino fino representa las obras justas de los santos. Y él me dijo: “Escribe: ¡Dichosos los llamados a la cena de la boda del Cordero!””. Apoc. 19:7-9.

195.- “Por lo tanto, te aconsejo que compres de mí: oro afinado en fuego, para que seas rico; vestidos blancos, para cubrir la vergüenza de tu desnudez; y colirio para ungir tus ojos y puedas ver”. Apoc. 3:18.

196.- “A cada comensal le fue provisto un vestido de bodas. Esa vestidura era una dádiva del rey. Usándola, los convidados demostraban respeto al donador de la fiesta”. PVGM:309.

197.- “Por la vestidura nupcial de la parábola es representado el carácter puro e inmaculado, que los verdaderos seguidores de Cristo poseerán. Le fue dado a la iglesia “que se vistiese de lino fino, puro y resplandeciente”, “sin mácula, ni arruga, ni cosa semejante”. El lino fino, dice la Escritura, “es la justicia de los santos”. La justicia de Cristo, Su propio carácter inmaculado, es, por la fe, impartida (comu-nicada) a todos los que Lo aceptan como Salvador personal”. PVGM:310.

198.- “A despecho de las faltas del pueblo de Dios, Cristo no abandona el objeto de Su cuidado. Tiene poder para cambiarles las vestiduras. Remueve las vestiduras inmundas, envuelve con Su propio manto de justicia a las almas arrepentidas y creyentes, y, junto a sus nombres, escribe en los informes del cielo el perdón. Los confiesa como Suyos, ante el universo celestial”. PVGM:169-170.

199.- “Con argumentos que no podían ser respondidos (Pablo) exponía ante ellos su privilegio en vol-verse hombres y mujeres libres en Cristo, por cuya gracia expiatoria todos los que hacen completa en-trega son vestidos con el manto de Su justicia”. HAp:388.

200.- “Todos cuantos entren vestirán el vestido de la justicia de Cristo, y el nombre de Dios estará en su frente. Este nombre fue el símbolo que el apóstol vio en visión, y significa la entrega de la mente a una obediencia inteligente y leal a todos los mandamientos de Dios”. HHD:370.

201.- “Es el propósito integral de Dios en dar Su Hijo por los pecados del mundo, que el hombre sea salvo, no en la transgresión e injusticia, sino que abandonando el pecado, lavando las vestiduras del carácter y volviéndolas blancas en la sangre del Cordero. Desea remover del hombre el pecado que aborrece; pero el hombre necesita cooperar con Dios en esta obra. El pecado debe ser abandonado y odiado, y la justicia de Cristo aceptada por la fe. Así lo divino coopera con lo humano”. 5T:631-632.

202.- “Cuando somos revestidos con la justicia de Cristo, no tendremos placer en el pecado, porque Cristo estará obrando en nosotros. Podremos cometer errores, pero aborreceremos el pecado que le cau-sa sufrimiento al Hijo de Dios. RH, 18-03-1890”. 1MS:360.

203.- “Si la iglesia se reviste del manto de la justicia de Cristo, dejando cualquier alianza con el mundo, vendrá para ella el amanecer de un día brillante y glorioso. Las promesas de Dios a ella hechas serán siempre firmes. Él hará de ella una excelencia eterna, un gozo de muchas generaciones.
Si nuestros corazones están unidos al corazón de Cristo, tendremos un intenso deseo de ser reves-tidos por Su justicia”. TM:128.

204.- “Cristianismo, cuántos hay que no saben lo que significa. No es algo con lo cual nos vestimos ex-ternamente. Es una vida infundida dentro de nosotros, por la vida de Jesús. Significa que estamos usan-do el manto de la justicia de Cristo”. TM:128.

205.- “Cuando aquellos que procuran la salvación rehúsan fallar o desanimarse, encontrarán paz y des-canso en el Señor. Cristo los revestirá con Su justicia. Él les dará un corazón limpio y una mente reno-vada”. 1MS:400.

206.- “A menos que ellos confíen en la justicia de Cristo como su única seguridad, a menos que copien Su carácter, trabajen en Su espíritu, estarán desnudos, no poseen las vestiduras de Su justicia. RH, 17-01-1893”. 4CBA:1166.

207.- “Únicamente por fiel arrepentimiento serán perdonados sus pecados; pues Dios no cubrirá el mal con las vestiduras de Su justicia”. HHD:13.

208.- “La justicia de Cristo no encubrirá pecado alguno acariciado... Pero el amor de Dios no Lo lleva a disculpar el pecado... No tolerará nuestros pecados, y no pasará sobre nuestros defectos de carácter. Es-pera que venzamos en Su nombre”. PVGM:316.

209.- “La única esperanza de todo hombre está en Jesucristo, que trajo las vestiduras de Su justicia para ponerla sobre el pecador que se desvistiese de sus vestiduras de inmundicia... Todos cuantos entren (por las puertas de la ciudad) vestirán las vestiduras de la justicia de Cristo... No habrá ninguna cobertura de pecados y faltas para ocultar la deformidad del carácter; ninguna vestidura será medio lavada; sino que todas serán puras e inmaculadas”. HHD:66.

210.- “Los vestidos blancos son la pureza de carácter, la justicia de Cristo comunicada al pecador. Es en verdad una vestimenta de textura celestial, que sólo se puede comprar de Cristo por una vida de vo-luntaria obediencia”. 1MS:478.

211.- “No es genuino ningún arrepentimiento que no opere una reforma. La justicia de Cristo no es una capa para encubrir pecados no confesados y no abandonados; es un principio de vida que transforma el carácter y rige la conducta. Santidad es integridad para con Dios; es la completa entrega del alma y de la vida para la habitación de los principios del Cielo”. DTG:555.

212.- “Sólo fueron aceptados los que obedecieron a sus requisitos y usaron el vestido nupcial. Así ocu-rre con los convidados para la cena del evangelio. Todos son examinados por el gran Rey, y sólo serán recibidos los que vistan las vestiduras de la justicia de Cristo.
Justicia es hacer el bien, y es por los actos que todos serán juzgados. Nuestro carácter es revelado por lo que hacemos. Las obras muestran si la fe es genuina”. PVGM:312.
213.- “Podemos ser fuertes en el Señor y en la fuerza de Su poder. Recibiendo a Cristo, somos revesti-dos de Su poder. Al habitar Cristo en nosotros, Su fuerza viene a ser nuestra. Su verdad será vista en nosotros abundantemente. Ninguna injusticia es vista en la vida...
Él se revelará a cada uno que se disponga a revestirse de Su justicia”. 3JT:110-111.

214.- “Este vestido hilado en los telares del Cielo no tiene un hilo de origen humano. En Su humanidad, Cristo formó un carácter perfecto, y nos ofrece ese carácter... Por Su obediencia perfecta hizo posible a todo hombre obedecer a los mandamientos de Dios. Al sujetarnos a Cristo, nuestro corazón se une al Suyo, nuestra voluntad se sumerge en Su voluntad, nuestro espíritu se vuelve uno con Su Espíritu, nuestros pensamientos serán llevados cautivos a Él; vivimos Su vida. Esto es lo que significa estar ves-tido con las vestiduras de Su justicia. Cuando entonces el Señor nos contempla, no verá el vestido de hojas de higuera, no la desnudez y deformidad del pecado, sino que Sus propios vestidos de justicia que son la obediencia perfecta a la ley de Jehová”. PVGM:311-312.

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