Foro Adventista - abc Mujer Adventista
Saludos queridos visitantes, te damos la bienvenida a este foro,abordamos temas que no estan disponibles en otros sitios adventistas pero que consideramos de interes,por ahora tenemos nuestros foros y subforos visibles solo para usuarios registrados, sugerimos registrarte para poder acceder a la informacion y recursos,Dios les guarde

Carta 8, 1895 de Ellen G. White al Pr. Baker.-

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Carta 8, 1895 de Ellen G. White al Pr. Baker.-

Mensaje por HECTOR JAVIER el Mar Oct 04, 2011 12:26 am

Carta 8, 1895 de Ellen G. White al Pr. Baker.-


“Sea cuidadoso, extremamente cuidadoso al presentar la naturaleza humana de Cristo. No Lo pre-sente a las personas como un hombre con propensiones al pecado. Él es el segundo Adán. El primer Adán fue creado como un ser puro, inmaculado, sin mancha de pecado en él; fue hecho a la imagen de Dios. Podía caer, y cayó por la transgresión. A causa de su pecado, su posteridad nació con propensión inherente para la desobediencia. Pero Jesucristo era el Hijo unigénito de Dios. Él tomó sobre Sí la natu-raleza humana y fue tentado en todos los puntos en que la naturaleza humana es tentada. Podía haber pecado; podía haber caído, pero ni por un momento hubo en Él cualquier propensión para el mal. Fue asediado por las tentaciones en el desierto, como Adán fue asediado por las tentaciones en el Edén.
Evite toda discusión a respecto de la humanidad de Cristo que dé lugar a mal entendidos. La ver-dad anda cerca del camino de la presunción. Al tratar sobre la naturaleza humana de Cristo, usted nece-sita cuidar al extremo toda afirmación, impidiendo que sus palabras signifiquen más de lo que deben y así usted pierda u oscurezca la clara percepción de Su humanidad combinada con la divinidad. Su na-cimiento fue un milagro, pues el ángel dijo: ‘Y he aquí que en tu vientre concebirás y darás a luz un hijo, y le pondrás el nombre de Jesús... por lo que también el Santo que de ti ha de nacer, será llamado Hijo de Dios’. Luc. 1:31-35.
Estas palabras no se refieren a cualquier ser humano, excepto al Hijo del Dios Infinito. Nunca, de ningún modo, deje la más leve impresión en las mentes humanas, de que una mancha de corrupción, o inclinación a ella había en Cristo, o que Él, de alguna forma, cedió a la corrupción. Fue tentado en todos los puntos como el hombre es tentado, y sin embargo fue llamado ‘el Ser Santo’. Es un misterio que fue dejado sin explicación para los mortales, que Cristo pudo ser tentado en todos los puntos como nosotros lo somos, y, sin embargo, ser sin pecado. La encarnación de Cristo fue y siempre será un misterio. Lo que fue revelado es para nosotros y nuestros hijos, pero que todo ser humano sea advertido contra la idea de considerar Cristo totalmente humano, como cualquiera uno de nosotros, pues no puede ser. No es necesario que sepamos el exacto momento cuando la humanidad se unió a la divinidad. Debemos afirmar nuestros pies sobre la Roca, Cristo Jesús, como Dios revelado en la humanidad.
Percibo que hay peligro en el abordaje de asuntos que traten de la humanidad del Hijo del Dios Infinito. Él se humilló a Sí mismo cuando vio que había tomado la forma humana, y que podría com-prender la fuerza de todas las tentaciones por las cuales el hombre es asediado.
El primer Adán cayó; el segundo Adán se apegó firmemente a la mano de Dios y a Su Palabra en las más duras circunstancias, y Su fe en la bondad, misericordia y amor del Padre no osciló en ningún momento. ‘Está escrito’ fue Su arma de resistencia, y esa es la espada del Espíritu que todo ser humano debe usar. ‘Ya no hablaré mucho con vosotros; porque se aproxima el príncipe de este mundo, y nada tiene en Mi’ Juan 14:30. Nada que sea susceptible a tentación. En ninguna ocasión hubo una reacción favorable a sus múltiples tentaciones. Ninguna vez Cristo pisó en el terreno de Satanás, para no darle cualquier ventaja. Satanás no encontró nada en Él que animase sus avances”.

_________________
Cansado de los mismos temas espirituales?
Visita una web con un gran contenido,solo haz click sobre la imagen

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

avatar
HECTOR JAVIER
Webmaster

Cantidad de envíos : 1281
Gracias : 6074
Reputación : 0
Fecha de inscripción : 27/02/2009
Edad : 45
Localización : Pereira colombia

Ver perfil de usuario http://bibliadeestudioadventista.es.tl

Volver arriba Ir abajo

Re: Carta 8, 1895 de Ellen G. White al Pr. Baker.-

Mensaje por HECTOR JAVIER el Mar Oct 04, 2011 12:27 am

Un Análisis de la Carta Baker


¿Cuáles eran los problemas en la experiencia del pastor W. L. H. Baker que hizo necesaria la carta con consejos por parte de Ellen White?
En relación a los consejos profesionales prácticos que ocupan la mayor parte de la carta, no nece-sitamos especular, porque ella le dijo a Baker:
Usted estaba deprimido y sintiéndose desanimado... Usted está considerando su trabajo casi co-mo una falla...
Pero los intérpretes de Ellen White aparentemente sintieron que sus dos y pocas páginas de con-sejos cristológicos a Baker, no incluyeron una adecuada declaración del problema, de tal manera que se aventuraron a suplirle uno a ella. En esencia sería así:
Usted ha estado errando creyendo que Cristo vino a la tierra en la naturaleza humana caída del hombre.
Yo estoy sugiriendo que este esfuerzo, aun cuando sea bien intencionado, era totalmente desnece-sario. Yo creo que la misma declaración de Ellen White sobre el problema es abundantemente clara y satisfactoria. Ella escribió:
Que cada ser humano esté alertado del terreno de hacer a Cristo totalmente humano, tal como uno de nosotros. (énfasis mío).
Tratemos de internalizar completamente esta declaración tomando cuidado que ninguna exégesis (colocando nuestro significado en el texto) sea mezclada con nuestra exégesis (obtener el significado del escritor del texto). Los siguientes puntos parecen estar fuera de cuestionamiento:

a) El mensaje es entendido como una advertencia.
b) La advertencia, aun cuando primariamente sea dirigida a Baker, es amplia como para incluir “cada ser humano”.
c) El asunto principal de la advertencia es cristología, la doctrina de Cristo.
d) La advertencia no está limitada en su redacción ni a la naturaleza humana de Cristo ni a la naturale-za divina de Cristo. La escritora está hablando de Cristo en Su totalidad, el Cristo completo, el Cris-to entero, el Salvador divino-humano que es tanto Dios como hombre. Esto queda claro en la redac-ción de la sentencia misma, y por el contexto, en el cual se aconseja tener cuidado a menos que no-sotros ... perdamos o oscurezcamos las claras percepciones de Su humanidad así como fueron com-binadas con Su divinidad. (énfasis mío).
e) El contenido específico de la advertencia es que seamos cuidadosos para no presentar a Cristo a las personas como
1.- Totalmente humano
2.- Como uno de nosotros mismos.

Esta advertencia sigue muy de cerca las declaraciones de que el nacimiento de Cristo fue un milagro de Dios, y que la descripción de la Biblia de Cristo como Hijo de Dios no puede ser apli-cada a ningún ser humano, a no ser a Cristo.
¿Necesitamos destacar que no existe espacio para una naturaleza divina en un Cristo que es to-talmente humano?
¿Necesitamos destacar que no existe espacio para una naturaleza divina en un Cristo que en Su totalidad es como uno de nosotros mismos?
¿Por qué tenemos dificultades en reconocer que la advertencia de Ellen White a Baker era la de tomar cuidado en su fuerte énfasis en la humanidad de Cristo, lo cual hacía con que sus oyentes perdie-sen de vista de la igualmente importante divinidad de Cristo, y de llegar a la conclusión de que pudiera haber pecado en la vida de Cristo? (No nos olvidemos que esta advertencia está acompañada con por lo menos diez fuertes afirmaciones diciendo que Cristo nunca pecó, ni siquiera una única vez. Ver capítulo previo).
¿Es nuestra indecisión en aceptar el significado obvio en relación a la advertencia de la escritora debido a que no conseguimos concebir de cualquier creyente cristiano de que pudo haber pecado en la vida de Cristo?
Realmente han habido muchos grandes cristianos que han creído de que pudo haber pecado en la vida de Cristo. Generalmente han sido clasificados en dos grupos:

A.- Los así llamados Modernistas en la última parte del siglo 19 y en los comienzos del siglo 20. (Este término ha caído grandemente en desuso y ha sido reemplazado por el término más general Liberal). Ellos enseñaban que descubrimientos científicos habían hecho con que el registro bíblico del milagroso nacimiento de Cristo algo insostenible, y veían a Cristo simplemente como un buen y gran hombre, pero no como el Hijo de Dios. Ellos no dudarían en conceder la posibilidad de pecado en la vida de Cristo (a menos que también nieguen la realidad del pecado, como algunos lo han hecho). Estas personas fueron vigorosamente enfrentadas por los líderes Adventistas de la época y también por otros cristianos conservadores. Ellos eran vistos como siendo los mayores enemigos de Cristo y del evangelio. Sería difícil concebir que Baker haya continuado en el ministerio Adventista si él hubiese abrazado las doctrinas de los Modernistas.
B.- Los Adopcionistas de la historia antigua de la iglesia. Estos eran un cuerpo significativo de cristianos que creían que Cristo comenzó Su vida terrestre como un ser totalmente humano, tal como uno de nosotros, pero que fue eventualmente adoptado para que sea el Hijo de Dios. Ellos no habrían estado preocupados acerca del pecado en la vida de Cristo durante el periodo anterior a Su adopción. Sus opi-niones se encuentran en los escritos de los Padres de la iglesia, en relación a lo cual Ellen White alertó a Baker.

Mi análisis de la carta Baker, presentado en las próximas páginas, me ha llevado a la conclusión que el Adopcionismo fue el error contra el cual Ellen White estaba alertando a Baker. Me parece que la construcción colocada sobre esta carta por los intérpretes de Ellen White es completamente artificial y extraña, una construcción que puede solamente ser hecha ignorando las propias claras declaraciones del problema.
***
Es de conocimiento común que los pioneros de la iglesia Adventista vinieron de una gran varie-dad de antecedentes religiosos y teológicos, y que después de la gran desilusión de 1844, ellos dedica-ron mucho tiempo y estudio en el desarrollo de una plataforma de la verdad de la Biblia, sobre la cual ellos pudieran unirse. En sus primeras conferencias bíblicas, ellos llegaron a un entendimiento común en relación a la naturaleza de Dios, la naturaleza del hombre, el Sábado, la justificación por la fe, etc. Pero no llegaron, sin embargo, a resolver con éxito todas sus formas diferentes de entender la naturaleza de Cristo.

_________________
Cansado de los mismos temas espirituales?
Visita una web con un gran contenido,solo haz click sobre la imagen

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

avatar
HECTOR JAVIER
Webmaster

Cantidad de envíos : 1281
Gracias : 6074
Reputación : 0
Fecha de inscripción : 27/02/2009
Edad : 45
Localización : Pereira colombia

Ver perfil de usuario http://bibliadeestudioadventista.es.tl

Volver arriba Ir abajo

Re: Carta 8, 1895 de Ellen G. White al Pr. Baker.-

Mensaje por HECTOR JAVIER el Mar Oct 04, 2011 12:28 am

Arrianismo.-


Aun en el cambio de siglo habían algunas voces entre nosotros que eran partidarios, de diversas maneras, en limitar la divinidad de Cristo (LeRoy Edwin Froom, Movimiento de Destino, 1971, pág. 148-166). Estos puntos de vista, generalmente hablando, caen dentro de la categoría de lo que los teó-logos han llamado Arrianismo, seguidores de un cierto Ario quien era un fuerte partidario de opiniones similares en las grandes controversias cristológicas del cuarto siglo (Phillip Schaff, Historia de la Iglesia Cristiana, 1953, Volumen VIII, pág. 618-621).
De acuerdo con Ario, y de aquellos que apoyan su pensamiento, Cristo no tuvo una coexistencia con el Padre en algún punto en el tiempo, antes de la historia de este mundo. Cristo era visto como el mayor y el más supremo de los seres creados por Dios. De tal manera que Él no era “realmente Dios del Dios verdadero”, sino que una forma inferior y menor de deidad.
Ellen White no usó el término técnico Arrianismo, pero ella testificó de la eterna deidad de Cristo en su gran obra El Deseado de Todas las Gentes de tal manera que los errores cristológicos específicos del Arrianismo fueron indudablemente rechazados. Así:
Desde los días de la eternidad el Señor Jesús Cristo era uno con el Padre... (página 19)
El nombre de Dios, dado a Moisés para expresar la idea de la presencia eterna, había sido afirma-do como Suyo por el Rabino de Galilea. Él se había anunciado a Sí mismo como aquel auto-existente... (página 469)
En Cristo hay vida, original, no emprestada, no derivada (página 530)

A la luz de estos claros testimonios, los errores cristológicos Arrianos se desvanecieron gradual-mente, y dudo que exista algún estudiante Adventista del Séptimo Día que aun crea que Cristo fue un ser creado.

_________________
Cansado de los mismos temas espirituales?
Visita una web con un gran contenido,solo haz click sobre la imagen

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

avatar
HECTOR JAVIER
Webmaster

Cantidad de envíos : 1281
Gracias : 6074
Reputación : 0
Fecha de inscripción : 27/02/2009
Edad : 45
Localización : Pereira colombia

Ver perfil de usuario http://bibliadeestudioadventista.es.tl

Volver arriba Ir abajo

Re: Carta 8, 1895 de Ellen G. White al Pr. Baker.-

Mensaje por HECTOR JAVIER el Mar Oct 04, 2011 12:29 am

Adopcionismo.-


De la misma manera, sin identificar el error cristológico por su nombre técnico específico, Ellen White encontró la oportunidad para refutar los principios del Adopcionismo. Este era un punto de vista que creía que Cristo no era el Hijo de Dios al nacer, ni durante la primera fase de Su vida terrestre, sino que se hizo el Hijo de Dios por adopción. Esta idea fue enseñada en Roma durante los años 189-199 por un mercader de cueros de Bizancio llamado Teódoto (Phillip Carrington, La Iglesia Cristiana Pri-mitiva, 1957, Volumen II, pág. 415). Fue desarrollada y amplificada por Pablo de Samosata quien sirvió como Obispo de Antioquía desde el 260 hasta el 269. Debido a la fuerte influencia de Pablo, la opinión se hizo popular en las iglesias orientales y en las iglesias de Armenia, donde se mantuvo durante siglos (Albert Henry Newman, Un Manual de la Historia de la Iglesia, 1933, Volumen II, pág. 379-380). En el siglo octavo fue sostenida por las iglesias occidentales por Elipando de España (H. R. Macintosh, La Persona de Jesús Cristo, 1962, pág. 223 y siguientes).
Aun cuando habían matices de diferencias en los puntos de vista individuales entre los Adopcio-nistas, habían tres opiniones básicas que eran generalmente compartidas. La respuesta de Ellen White para una refutación de estas opiniones se encuentran no solamente en el Deseado de Todas las Gentes, sino que en un testimonio personal a W. L. H. Baker, un pastor que estuvo trabajando en el Distrito de Tasmania mientras Ellen White estaba viviendo en Australia y trabajando en el manuscrito del Deseado de Todas las Gentes (Ellen White, Carta 8, 1895, no publicada. Sala del Patrimonio de la Librería de la Universidad de Loma Linda, California. Una parte aparece en el Comentario Bíblico Adventista del Séptimo Día, Washington, D. C., 1953, Volumen V, pág. 1128-1129).
En esta interesante carta encontramos (1) una advertencia al pastor Baker acerca de gastar mucho tiempo leyendo, (2) una advertencia contra aceptar las tradiciones de los Padres (un término que cuando está escrito con mayúscula, como es el caso de la Carta, se refiere a los Padres de la iglesia) y (3) una advertencia acerca de enseñar teorías especulativas que no serían de beneficio para los miembros de la iglesia. Ella también presenta una refutación específica punto por punto de los errores del Adopcionis-mo.

I.- Punto de vista Adopcionista: Jesús no era el Hijo de Dios al nacer. Él nació de una mujer tal como lo hacen todos los hombres. Aun cuando Él pueda haber nacido de una virgen, este hecho no habría tenido ningún significado teológico. Él nació como hijo del hombre, no como el Hijo de Dios.
Ellen White le escribió a Baker:

Pero Jesús Cristo fue el unigénito Hijo de Dios... Su nacimiento fue un milagro de Dios; porque, dijo el ángel, “tú concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y llamarás Su nombre Jesús. Él será grande, y será llamado el Hijo del Altísimo: y el Señor Dios le dará el trono de su padre David; y él rei-nará sobre la casa de Jacob para siempre; y su reino no tendrá fin. Entonces le dijo María al ángel, ¿cómo podrá ser esto, si yo no he conocido un hombre? Y el ángel respondió y le dijo, el Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá: por ello aquella cosa santa que nacerá de ti será lla-mado el Hijo de Dios”.
Estas palabras no se refieren a ningún ser humano, excepto el Hijo del Dios Infinito. Carta 8, 1895. (énfasis mío).

II.- Punto de vista Adopcionista: Jesús no era el Hijo de Dios durante la primera fase de Su existencia terrestre. Él fue un ser humano normal con exaltados conceptos de pureza y santidad, contra los cuales Él luchó heroicamente, pero Él no fue en ningún sentido divino. Durante esta fase de Su existencia, ya que Él era totalmente y exclusivamente humano, Él habría tenido las mismas propensiones a pecar, y manchas de corrupción, como la tienen todos los humanos. Él podría incluso haber sido vencido por la tentación y haber realmente pecado. Ninguna de estas cosas, en vista de Su heroica y continua lucha pa-ra alcanzar santidad, lo habrían descalificado en ser adoptado como Hijo de Dios en el clímax de Su progreso espiritual. Pablo de Samosata lo expresó así:
María no tuvo a la Palabra, porque María no existía antes de las edades. Sino que ella trajo un hombre a un nivel con nosotros mismos (Newman, op. cit., Volumen K, pág. 199) (énfasis mío).
Ellen White le escribió a Baker: “... que cada ser humano sea alertado del terreno de hacer a Cristo totalmente humano, tal como uno de nosotros mismos; porque no puede ser”. (énfasis mío).
Nunca, de ninguna manera, deje la más mínima impresión sobre las mentes humanas de que una mancha de, o una inclinación a, corrupción hubo sobre Cristo, o de que Él de alguna manera cedió a la corrupción.
No Lo coloque delante de las personas como un hombre con propensiones a pecar.
Él pudo haber pecado, Él pudo haber caído, pero ni por un momento hubo en Él una propensión maligna. (ídem).

Esta expresión interesante, “ni por un momento” pareciera indicar que Ellen White estaba retro-cediendo horrorizada debido al punto de vista anterior del Adopcionismo. Tal vez ellos pudiesen con-templar con ecuanimidad la posibilidad de propensiones malignas, corrupción, o aun pecado en la pri-mera parte de la vida de Cristo, pero ella no podía hacerlo. Esto parece ser su preocupación principal en la carta al pastor Baker. En ella ella afirma varias veces que Cristo no pecó, mencionándolo en un total de diez veces, y condujo cuidadosamente la posibilidad aun de una única vez de ceder a la tentación por Su parte.
En ninguna ocasión hubo una respuesta a sus (de Satanás) múltiples tentaciones. (ídem) (énfasis mío).

III.- Punto de vista Adopcionista: Como un resultado de Su heroica lucha para alcanzar santidad, Jesús fue eventualmente adoptado para ser el Hijo de Dios. Habían diferentes opiniones en relación a cuándo sucedió esto. Algunos lo vieron como un proceso gradual, otros sienten que sucedió en el bautismo de Jesús, y aun otros en Su resurrección. Después de Su adopción, la humanidad se unió con la divinidad.
Ellen White le escribió a Baker: “El tiempo exacto cuando la humanidad se unió con la divinidad, no es necesario que nosotros lo conozcamos”. (ídem) (énfasis mío).
Fuera de esta preciso y específico rechazo de los errores del Adopcionismo en su carta al pastor Baker, Ellen White se expandió en los temas de la divinidad y de la preexistencia de Cristo y de Su completa impecabilidad a través de toda Su vida en el Deseado de Todas las Gentes.
Algunos han estudiado la carta de Ellen White al pastor Baker, y, tal vez debido a una falta de familiaridad con los errores cristológicos del Adopcionismo que ella estaba rechazando tan fuertemente, han tenido dificultad con la expresión “... ni por un momento hubo en Él una propensión maligna”.
Algunos han visto en esta evidencia que ella creía que Cristo asumió en Su encarnación la natura-leza de Adán antes de su caída. Otros, comparándola con sus comentarios al respecto en el Deseado de Todas las Gentes, han llegado a la infeliz conclusión de que ella hizo comentarios a ambos lados de ese caso en particular. Ninguna de las conclusiones es requerida por la evidencia. Una vez que se reconoce que la carta Baker es una refutación punto por punto del Adopcionismo, en el cual el pastor Baker apa-rentemente estaba envuelto a través de sus lecturas en la iglesia de los Padres, su línea de razonamiento en esa carta se hace cristalinamente claro. Y ciertamente no se nos requiere que usemos un fragmento de una carta personal a un pastor en Tasmania para compensar sus declaraciones en relación a la naturaleza humana de Cristo tal como se encuentran en el Deseado de Todas las Gentes, la cual claramente es su posición cristológica más clara y consciente enviada a todo el mundo. Hacer eso sería una hermenéutica cuestionable, para decir lo menos.
En relación a la naturaleza humana de Cristo, Ellen White, apartándose conscientemente de la cristología de la Reforma, tomó la misma posición que el teólogo suizo Karl Barth, y por la misma razón. Compare:
Karl Barth: Carne (lo cual se hizo la Palabra) es la forma concreta de la naturaleza humana seña-lada (marcada) por la caída de Adán...
Pero no debe haber ningún debilitamiento ni oscurecimiento de la verdad salvadora de que la na-turaleza que Dios asumió en Cristo es idéntica a nuestra naturaleza tal como la vemos a la luz de la caí-da. Si fuese de otra manera, ¿cómo podría Cristo ser realmente como nosotros? ¿Qué relación tendría-mos con Él?
... Jesús no huyó del estado y de la situación del hombre caído, sino que la tomó sobre Sí mismo, la vivió y la llevó Él mismo como el eterno Hijo de Dios.(Karl Barth, Dogmatismos de la Iglesia, 1963, pág. 151-158).
Ellen White: “Habría sido casi una infinita humillación para el Hijo de Dios tomar la naturaleza humana, aun cuando Adán permaneció en su inocencia en el Edén. Pero Jesús aceptó la humanidad cuando la raza había sido debilitada por cuatro mil años de pecado”. (White, DTG:32).
“Y para elevar al hombre caído, Cristo tiene que alcanzarlo donde éste estaba. Él tomó la natura-leza humana, y llevó las enfermedades y la degeneración de la raza”. (White, Review and Herald, 28 de Julio de 1874).
“Al tomar sobre Sí mismo la naturaleza del hombre en su condición caída, Cristo no participó en lo más mínimo en su pecado”. (White, 5CBA:1131) (énfasis mío).

Es la conclusión de este escritor que un uso cuidadoso de los principios hermenéuticos correctos harían imposible usar la carta Baker para compensar el libro el Deseado de Todas las Gentes. Una comparación de la naturaleza humana de Cristo con la naturaleza de Adán antes de la caída tan distinta de la naturaleza del hombre después de la caída, simplemente no fue el propósito de la escritora. Ella estaba aparentemente respondiendo a las necesidades de un problema completamente diferente, los in-felices envolvimientos del pastor Baker con los errores cristológicos del Adopcionismo.
Y la evidencia ciertamente no requiere que acusemos a Ellen White de hablar a ambos lados del asunto en relación a la naturaleza humana de Cristo. Cuando los principios hermenéuticos apropiados son aplicados, sus escritos en ese particular son claros, consistentes, e inequívocos. Cualquiera y todas las tentativas para trazar una línea demarcatoria entre la naturaleza humana de Cristo y nuestra natura-leza humana puede ser destrozada a través de esta simple pero profunda declaración:
“Justamente aquello que usted puede ser, Él lo fue en naturaleza humana”. (Carta 106, 1896).

_________________
Cansado de los mismos temas espirituales?
Visita una web con un gran contenido,solo haz click sobre la imagen

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

avatar
HECTOR JAVIER
Webmaster

Cantidad de envíos : 1281
Gracias : 6074
Reputación : 0
Fecha de inscripción : 27/02/2009
Edad : 45
Localización : Pereira colombia

Ver perfil de usuario http://bibliadeestudioadventista.es.tl

Volver arriba Ir abajo

Re: Carta 8, 1895 de Ellen G. White al Pr. Baker.-

Mensaje por HECTOR JAVIER el Mar Oct 04, 2011 12:31 am

¿Es Clara la Carta Baker?


1.- ¿Por qué Ellen White le escribió la carta 8 en 1895 al Pr. Baker de Nueva Zelanda? ¿Pretendía ella desacreditar el concepto de Jones y Waggoner sobre la humanidad de Cristo? (5CBA:1128-1129).

a) La Carta no está dirigida ni a Jones ni a Waggoner, ni les fue enviada una copia a ellos.
b) Ella no menciona los conceptos de Jones ni de Waggoner por su nombre ni hace cualquier mención hacia ellos.
c) Ella no condena los conceptos de ellos ni siquiera remotamente, apenas condena las distorsiones que Baker hace de los conceptos de ellos.
d) Si ella pretendía oponerse a Jones y a Waggoner en sus enseñanzas a respecto de la naturaleza de Cristo, ella sabía muy bien escribirle cartas a ellos. La idea de que ella pretendiese advertirlos indirec-tamente, vía Baker en Tasmania, como una especie de... reprensión, está fuera de cogitación para cual-quiera que conozca la franqueza directa de Ellen White.
e) Nadie sabe (en aquella época) en verdad lo que Baker estaba enseñando y que motivó esta carta. Él, no Jones ni Waggoner, fue quien estaba enseñando o en peligro de enseñar ideas erradas. Él pudo haber sido tentado a caer en un extremo al presentar la verdad sobre la humanidad de Cristo. Ya que Ellen White no condena a Baker ni lo incita a que deje el ministerio, sino, que en realidad, lo anima a aclarar su enseñanza, es posible que él estuviese reaccionando a la crítica al Mensaje de la Justicia de Cristo por la Fe y, en su juventud o inexperiencia, estuviese en peligro de turbar las aguas mediante expresiones imprecisas. Es interesante que ella no hizo ningún movimiento para publicar esta carta o aun para incorporarla en los volúmenes de los Testimonios en aquella ocasión. Si Ellen White hubiese sentido que la Cristología de Jones y de Waggoner era defectuosa o peligrosa, ella no habría dudado en publicar la carta de ella a Baker en los mensajes que incluyen nuestros volúmenes de los Testimonios para la Iglesia.

2.- Si Cristo tomó la naturaleza pecaminosa del hombre después de la caída, sería Él “un hombre con las propensiones al pecado” que la carta Baker dice que nosotros no debíamos presentarlo? (5CBA:1128).
En el propio contexto de Ellen White, su uso del término ‘propensiones al pecado’ significa ca-yendo en la tentación, un abrigar un mal propósito que sería el compulsivo resultado de un envolvi-miento previo en un acto, palabra, o pensamiento pecaminosos. Ella no enseñó que nosotros genética-mente incurrimos en culpa.
Jones y Waggoner nunca insinuaron que Cristo tuviese ‘malas propensiones’. Ellen White define sus propios términos. Nosotros no podemos inyectar nuestro propio concepto equivocado en el uso que ella hace de esas palabras. Ella dijo que ‘ni por un momento Él tuvo una propensión para el mal’. Esta frase no es sin sentido a menos que ‘ni por un momento’ sea comprendido como insinuando el ejercicio de elección personal de momento a momento. Tal expresión no tiene sentido si se refiere a la herencia genética. Así una ‘propensión al mal’ es comprendida como carácter pecaminoso envolviendo la elec-ción personal. En la misma carta, su contexto deja claro el significado: “Nunca, de ninguna manera, deje la más leve impresión en las mentes humanas de que una mancha de, o inclinación a la corrupción estuvo en Cristo, o que Él, de alguna forma, Se rindió a la corrupción”.
En otro lugar ella declara que Él fue tentado por la inclinación a la desobediencia a la voluntad de Su Padre, pero nunca se rindió a ella (vea 7CBA:930). En su propio uso del término, ‘una propensión al mal’ habría sido una ‘pasión’, una exhibición de egoísmo, un rendimiento al ego, una indulgencia a la desobediencia.
Aquí hay un sucinto ejemplo del uso que Ellen White hace de la palabra ‘propensiones’: “el in-dulgenciarse a sí mismo, el agradarse a sí mismo, el orgullo, y la extravagancia deben ser enunciados. No podemos ser cristianos y, al mismo tiempo, satisfacer estas propensiones”. RH, 16-05-1893. Cuando pablo dice, “Cristo no Se agradó a Sí mismo” (Rom. 15:3), está claro que Él no tuvo estas ‘propen-siones’.
Cualquier persona puede fácilmente descubrir la idea de Ellen White sobre la expresión ‘propen-siones’ consultando el Index, Volumen 2, páginas 2157 y 2158 bajo la palabra ‘propensity’ (propen-sión). Toda declaración citada puede ser entendida razonablemente como consistente con la idea que una ‘propensión pecaminosa’ o ‘mala’ es una lujuria (codicia) tolerada creada por un envolvimiento previo en actos de pecado, fortalecidos por la repetición. Un alcohólatra tiene una propensión para el alcohol porque lo usó previamente. “Ni por un momento había dentro de Él una propensión para el mal”, esto no significa que Él no ‘tomó’ nuestra naturaleza caída, pecaminosa, porque aquellos que tie-nen la fe de Jesús (en carne pecaminosa y mortal), “no precisan retener ninguna propensión pecamino-sa”. La gracia de Dios “opera en nosotros... vencer las poderosas tendencias” (Ellen White, 7CBA:943; PVGM:354). Pero aun después que el pueblo de Dios “venza completamente”, aun estará en “carne pe-caminosa”, con una “naturaleza pecaminosa”, hasta la glorificación.

3.- ¿Transgreden el Mensaje de la Justicia de Cristo por la Fe los consejos de Ellen White en esta carta dando a “la más leve impresión... de que una mancha de, o inclinación a la corrupción estuvo en Cristo, o que Él, de alguna forma, se rindió a la corrupción? (5CBA:1128-1129).
No. En realidad, Waggoner anticipó esta declaración, usando casi esta exacta expresión de ella, siete años antes de que ella le escribiese a Baker, enfatizando la ausencia de pecado en Cristo:
“¿Cómo podía Cristo ser ‘rodeado de debilidades’ (Heb. 5:2) y al mismo tiempo no conocer pe-cado? Alguien puede pensar, mientras lee estas líneas, que estemos depreciando el carácter de Jesús, rebajándolo al nivel de la pecaminosa humanidad. Al contrario, estamos simplemente exaltando el “Di-vino Poder” de nuestro bendito Salvador... Su propia pureza inmaculada que Él conservó bajo las más crueles y adversas circunstancias... Toda Su vida fue un constante conflicto. La carne, impulsionada por el enemigo de toda justicia, tendía al pecado, a pesar de que Su divina naturaleza ni por un momento abrigó un deseo pecaminoso ni Su divino poder vaciló en cualquier ocasión. Habiendo sufrido en la carne todo lo que al hombre le es posible sufrir, Él retornó al trono del Padre tan inmaculado como cuando dejó las cortes de la gloria” Waggoner, Cristo y Su Justicia:28-29.
Los verbos que Waggoner usó eran sinónimos de los de la carta de Ellen White, siete años des-pués: “estuvo” y “rindió”, y él dijo “abrigó” y “vaciló”, en la misma sintaxis de expresión. Ella dijo en 1895 que “ni por un momento hubo en Él una mala propensión”, y él escribió en 1889 que “ni Su divino poder vaciló en cualquier ocasión”. Es casi como si Ellen White estuviese aconsejando a Baker que, si él adhiriese a las precisas expresiones de Waggoner de 1889, estaría seguro.

4.- ¿El concepto del Mensaje de la Justicia de Cristo por la Fe, a respecto de la naturaleza de Cristo, Lo hace “completamente humano, como cualquiera uno de nosotros mismos, que esto no puede ser? (Ellen White, 5CBA:1128-1129).
La expresión de Ellen White es clara: ella no se opone a hacer para el Cristo “humano” per si, porque ella no es una docetista. El pensamiento fundamental en esta su expresión es “como cualquiera uno de nosotros mismos”. Cristo era divino y también “humano”, pero nosotros somos meramente “completamente humanos” y no divinos. El contexto de su declaración deja claro que este es su punto: “Que todo ser humano esté alerta en hacer a Cristo completamente humano, tal como uno de nosotros mismos, porque esto no puede ser. No nos es necesario saber el tiempo exacto en que la humanidad se combinó con la divinidad. Debemos mantener nuestros pies sobre la Roca, Cristo Jesús, como Dios re-velado en la humanidad”.
Más adelante, nosotros “mismos” somos pecadores y Cristo no era pecador; entonces, Él no puede ser “hecho humano completamente, como cualquiera uno de nosotros mismos”. Esto no es decir que desde que nosotros somos pecadores por herencia genética que Cristo estaba “exento” de participar fuertemente en nuestra herencia genética como ‘Questions on Doctrine’ insinúa (página 383). Ni la Bi-blia ni Ellen White enseñan la doctrina agustiniana del “pecado original”.

5.- ¿Cómo entonces podemos nosotros entender la siguiente declaración? “Nunca, de ninguna manera, deje la más leve impresión en las mentes humanas de que una mancha de, o inclinación a la corrupción estuvo en Cristo, o que Él, de alguna forma, Se rindió a la corrupción”. (5CBA:1128-1129).
Los dos verbos principales en esta expresión son: “estuvo” y “Se rindió”. La Justicia de Cristo es el resultado de un “verbo” y no de un mero “sustantivo”. Él siempre hizo justicia; y Él no podría haber hecho justicia a menos que Él lo escogiese. Adán fue creado sin pecado, y si fuésemos a decir que él era “justo” en su estado sin pecado (que parece que ni Ellen White ni la Biblia nunca dicen que él lo era), tendríamos que implicar, por aquella expresión, que la justicia era innata en él y que no era por elección que él era “sin pecado”. Pero la gloria de la Justicia de Cristo es que era por elección que Él era sin pecado, y no por una innata, pre-programada, autónoma “naturaleza”.
Él explica la verdad, diciéndonos que Él había tomado sobre Él mismo una voluntad natural que era contraria a la voluntad de Su Padre, y así Él tuvo la misma lucha con el ‘ego’ que nosotros tenemos: “No procuro Mi propia voluntad, y, si, la de Aquel que Me envió”; “Yo descendí del Cielo no para hacer Mi propia voluntad; y, si, la voluntad de Aquel que Me envió”. Juan 5:30;6:38. “Cristo no Se agradó a Sí mismo”. Rom. 15:3. Entonces la Justicia de Él era el fruto de una constante lucha para so-meter Su voluntad a la voluntad de Su Padre; y la terrible extensión de aquella lucha es vista en Su agonía en el Getsemaní y en la cruz. La expresión de Ellen White indica que “una mancha de corrupción estando en Cristo” habría sido equivalente a “rendirse a la corrupción”. Y eso habría sido pecado. Y eso Él nunca lo hizo, ni en pensamiento, ni en propósito, y ni aun en fantasía.

6.- ¿Cómo podría Cristo haber tomado sobre Sí la naturaleza pecaminosa del hombre después de la caí-da, y no tener “ninguna mancha de pecado”?
La palabra “mancha” significa un toque o sabor indicando la presencia del artículo que mancha. La leche deteriorada tiene la “mancha” de la deterioración, porque la deterioración está en ella. Si Cristo tuviese “una mancha de pecado”, o tuviese, “por un momento”, permitido que ella “estuviese en Él”, Él habría sido un pecador y así habría traído sobre Sí mismo “la mancha de pecado”. El mensaje de Jones y Waggoner nunca presentó la “más leve” mancha de pecado o corrupción como “estando en Cristo”. Pero Cristo soportó la completa posibilidad de ser tentado en que los caídos hijos de Adán se encuentran, no solamente la posibilidad de ser tentado del sin pecado, de Adán en el Jardín antes de la caída. La gloria de la “justicia de Cristo” es que “ni por un momento Él permitió que una mancha de pecado” ‘estuviese’ en Él mismo. La cruz es la respuesta.

7.- ¿Si Cristo nació “sin una mancha de pecado” (Carta 97, 1898), Él no era diferente de nosotros, que nacemos “con propensiones inherentes a la desobediencia”? (Ellen White, 5CBA:1128).
Si, ciertamente Él era diferente de nosotros, porque nosotros somos pecadores caídos y Él era sin pecado. Lo que era “diferente”, con nosotros, era Su carácter, Su justicia. Lo que es ‘semejante’, con nosotros, es Su naturaleza que Él ‘tomó’, Su hereditariedad genética y la nuestra. No debemos entender mal lo que son nuestras “inherentes propensiones a la desobediencia”, y cómo nosotros las heredamos. Ellen White es muy clara al decir que las influencias pre-natales son una parte de nuestra ‘herencia’. Pero tal vez haya una diferencia entre “propensiones inherentes a la desobediencia” que un bebé puede ‘heredar’ genéticamente a través de los genes, y aquellas que él ‘heredaría’ a través del medio ambiente por las influencias pre-natales. No osamos decir que el pecado per si es transmitido en el DNA, o tendr-íamos que adoptar una versión de la Inmaculada Concepción católica romana.

8.- ¿Si Cristo “fue asaltado con tentaciones en el desierto, como Adán fue asaltado con tentaciones en el Edén” (Ellen White, 5CBA:1128), eso significa que la naturaleza de Él era como la del Adán sin pe-cado?
No, a menos que rescribamos las palabras de ella e insiramos ‘solamente’ donde aparece la coma. Es verdad que Cristo tomó el lugar de Adán, pero no es verdad que Él redimió solamente el fracaso de Adán. Él redimió también el nuestro. El uso de la palabra ‘pero’ en estas declaraciones en el DTG es significativo:
“Desde el pecado de Adán, la especie humana había estado privada de la comunión directa con Dios; el trato entre el cielo y la tierra se había realizado por medio de Cristo; pero ahora que Jesús había venido "en semejanza de carne de pecado", el Padre mismo habló. Antes se había comunicado con la humanidad por medio de Cristo; ahora se comunicaba con la humanidad en Cristo”. DTG:91.
Esta cita se vuelve sin sentido si alguien entiende que Cristo tomó la naturaleza sin pecado de Adán antes de la caída.
“Satanás había señalado el pecado de Adán como prueba de que la ley de Dios era injusta, y que no podía ser acatada. En nuestra humanidad, Cristo había de resarcir el fracaso de Adán. Pero cuando Adán fue asaltado por el tentador, no pesaba sobre él ninguno de los efectos del pecado. Gozaba de una plenitud de fuerza y virilidad, así como del perfecto vigor de la mente y el cuerpo. Estaba rodeado por las glorias del Edén, y se hallaba en comunión diaria con los seres celestiales. No sucedía lo mismo con Jesús cuando entró en el desierto para luchar con Satanás. Durante cuatro mil años, la familia humana había estado perdiendo fuerza física y mental, así como valor moral; y Cristo tomó sobre sí las flaquezas de la humanidad degenerada. Únicamente así podía rescatar al hombre de las profundidades de su degradación”. DTG:91-92.
“Habría sido una humillación casi infinita para el Hijo de Dios revestirse de la naturaleza humana, aun cuando Adán poseía la inocencia del Edén. Pero Jesús aceptó la humanidad cuando la especie se hallaba debilitada por cuatro mil años de pecado. Como cualquier hijo de Adán, aceptó los efectos de la gran ley de la herencia. Y la historia de sus antepasados terrenales demuestra cuáles eran aquellos efectos. Mas él vino con una herencia tal para compartir nuestras penas y tentaciones, y darnos el ejem-plo de una vida sin pecado”. DTG:32.
Obviamente, de acuerdo con el énfasis de ella, la caída “hereditariedad” que Cristo “aceptó” no era meramente una deterioración física, sino que también “moral”. Su punto es que en nuestra naturale-za, que es claramente “pecaminosa”, es posible vivir “una vida sin pecado”, porque Él hizo eso como un “ejemplo”. “Las más bajas profundidades de la degradación” son espirituales y morales, no meramente físicas. Y era ese “hombre” que Cristo “rescató” con aquella larga “cadena de oro” bajada desde el cielo, la cual no puede tener ningún “eslabón roto”.
De ninguna manera esto compromete la perfecta ausencia de pecado de Cristo. Esto la enaltece, y nos da esperanza. Este es el “mensaje de la justicia de Cristo”. El lenguaje de Ellen White parece claro: “Cristo vino para redimir el fracaso de Adán, ... mas cuando Adán fue asaltado por el tentador, ninguno de los efectos del pecado estaba en él... Pero no fue así cuanto a Jesús”. ¡El gran conflicto requiere que Él rescate también nuestro fracaso!

9.- “Él (Cristo) se humilló a Sí mismo cuando vio que estaba en la forma como un hombre, a fin de comprender la fuerza de todas las tentaciones con que el hombre es atacado”. (Ellen White, 5CBA:1128-1129). ¿Esto sugiere que Él nació con una naturaleza diferente a la nuestra, pero que des-pués en Su encarnación, Él ‘Se humilló a Sí mismo’?
no necesariamente. Cristo nació como un bebé humano y ‘creció’ en conocimiento y entendi-miento. “Él aprendió la obediencia por las cosas que sufrió” (Heb. 5:8; vea también Luc. 2:52). Como un bebé Él no pudo “comprender la fuerza de todas las tentaciones con que el hombre es atacado”. Ningún bebé puede hacer eso. Él tuvo que crecer en esta maturidad. El punto es que en cualquier mo-mento en este proceso de crecimiento, el Hijo de Dios podía haber rehusado sufrir más, y Él podría haberse excusado de la participación adicional con nosotros en la tentación. Pero Él ‘Se humilló a Sí mismo’ para soportar ‘la fuerza de todas las tentaciones’ hasta el fin.

10.- ¿Cómo está El Deseado de Todas las Gentes, de Ellen White, relacionado con los conceptos del Mensaje de la Justicia de Cristo por la Fe sobre la naturaleza de Cristo?
Está muy íntimamente relacionado. Ella lo escribió en la década después de 1888. contiene varias declaraciones muy claras que apoyan el concepto de Jones y Waggoner (conforme las páginas 49,68-70,112,117,208,329,336,363). Declaraciones muy poderosas aparecen también en el Youth’s Instructor del 2 de Junio, 4 de Agosto, 8 de Septiembre, 13 de Octubre de 1898; ST del 9 de Junio de 1898; y la Carta 97 de 1898. ella habla de esto en una serie de artículos en la Review and Herald de Enero a Abril de 1890:
“He recibido cartas, afirmando que Cristo no podría haber tenido la misma naturaleza que un hombre, porque si Él la hubiese tenido, habría caído bajo tentaciones semejantes... Yo tengo el deseo de huir del lugar para que no reciba el molde de esos que no pueden investigar francamente... la evidencia de una posición que difiere de la de ellos”. 18 de Febrero.
“Ellos (los hermanos) se oponen a aquello que no conocen, porque, infelizmente, ellos están fer-mentados con el espíritu de la oposición”. 25 de Febrero.
“Hermanos, hay luz para nosotros... La luz está flameando del trono de Dios, ¿y para qué eso? Para que un pueblo pueda estar preparado para estar en pie en el día de Dios... Como estoy escribiendo a respecto de la ‘Vida de Cristo’, levanto mi corazón a lo alto en oración a Dios para que la luz pueda venir a Su pueblo... Toda línea que trazo sobre la condición del pueblo en el tiempo de Cristo, sobre su actitud para con la Luz del mundo, en el cual veo peligro de tomar la misma posición, ofrezco a Dios una oración: ‘¡Oh! No dejes que sea esta la condición de Tu pueblo. No permitas que Tu pueblo cometa este error’... Es cuando encontramos incredulidad en esos que deberían ser los líderes del pueblo, que nuestras almas son heridas. Eso ... aflige el Espíritu de Dios”. 4 de Marzo.
Por alguna razón, ni el White Estate (Patrimonio White) ni ninguna otra editora oficial alguna vez reimprimió el poderoso libreto “Bible Students Library” de Ellen White de 1894, titulado “Christ Tempted As We Are” (Cristo tentado como nosotros lo somos). Ese es de la misma época que la Carta Baker. Ella apoya claramente el Mensaje de la Justicia de Cristo por la Fe.
a) “Convenía que, en todas las cosas, Se volviese semejante a los hermanos”.
b) Él “fue tentado en todos los puntos como nosotros lo somos, pero sin pecado”.
c) Sus tentaciones no fueron como las de Adán; “No fue así con Jesús”. “Él estuvo solo andando por el camino de la tentación y ejerció un autocontrol más fuerte que el hambre, la ambición, o la muerte... La argumentación engañosa fue una tentación para Cristo. Su humanidad la volvió una tentación para Él... Él, anduvo por la fe, así como nosotros tenemos que andar por la fe... Alguien soportó todas estas ten-taciones antes que nosotros... Las más fuertes tentaciones... del cristiano vendrán de dentro. Cristo fue tentado como nosotros lo somos”. Ídem, página 11.
d) “Toda lucha contra el pecado, todo esfuerzo para conformarse a la ley de Dios, es Cristo operando mediante Sus designadas agencias en el corazón humano”. ¡La mente de Ellen White no estaba confusa en este asunto!”. Robert J. Wieland, El Eslabón Roto:67-76.

_________________
Cansado de los mismos temas espirituales?
Visita una web con un gran contenido,solo haz click sobre la imagen

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

avatar
HECTOR JAVIER
Webmaster

Cantidad de envíos : 1281
Gracias : 6074
Reputación : 0
Fecha de inscripción : 27/02/2009
Edad : 45
Localización : Pereira colombia

Ver perfil de usuario http://bibliadeestudioadventista.es.tl

Volver arriba Ir abajo

Re: Carta 8, 1895 de Ellen G. White al Pr. Baker.-

Mensaje por HECTOR JAVIER el Mar Oct 04, 2011 12:32 am

¿Está Difícil Equilibrar Este Texto?


El texto es el siguiente: “Los padres tienen un encargo más serio de lo que imaginan. La herencia de los niños es aquella de pecado. El pecado las separó de Dios. Jesús dio Su vida a fin de reparar los eslabones rotos con Dios. Debido al parentesco con el primer Adán, los hombres no reciben de él nada a no ser culpa y sentencia de muerte. Pero Cristo entra y pasa por el terreno donde Adán cayó, sopor-tando toda la prueba a favor del hombre. Al salir sin mancha de la prueba, redimió el vergonzoso fraca-so e infame caída de Adán. Esto coloca al hombre en una condición ventajosa delante de Dios; lo colo-ca donde – mediante la aceptación de Cristo como su Salvador – llega a ser participante de la naturaleza divina. Así él es conectado con Dios y con Cristo. El perfecto ejemplo de Cristo y la gracia de Dios le son determinadas para habilitarlo a entrenar a sus hijos e hijas para que sean hijos e hijas de Dios”. 9ML:236, Carta 68 para John Wessels, 1899; 6CBA:1074. Énfasis añadidas.
Bien se sabe cuál es la revelación bíblica a respecto de este tópico: “Los padres no serán muertos en lugar de los hijos, ni los hijos en lugar de los padres; cada cual será muerto por su pecado”. Deut. 24:16. “... el hijo no llevará la iniquidad del padre, ni el padre la iniquidad del hijo; la justicia del justo quedará sobre él, y la perversidad del perverso caerá sobre este”. Eze. 18:20. Relea el capítulo 6.
La Biblia no se contradice. Cualquier comentarista bíblico respetable nunca se aventurará a con-tradecirla. De ahí se concluye que cualquier explicación, que pretendiese aventurarse por el camino de contradecir la Biblia, buscando bases para la culpa original, inevitablemente trabajaría en un error.
Observe que la frase ‘Debido al parentesco con el primer Adán, los hombres no reciben de él (from him) nada a no ser culpa y sentencia de muerte’, no es la misma cosa que ‘Debido al parentesco con el primer Adán, los hombres no reciben nada a no ser SU culpa y sentencia de muerte’.
He aquí un comentario confiable:

1.- Observe que la ‘herencia’ recibida es ‘pecado’ y aquel pecado los separa de Dios. El único pecado – en que los niños habrían participado – sería el de esas ocasiones en que ellas cruzaron un deber conoci-do. Santiago 4:17; Juan 9:41; 15:22.
2.- Desde Adán, todos nosotros tenemos mucha culpa porque hemos cruzado luz/deber conocidos. No-sotros no recibimos de Adán una clara visión, una conciencia esclarecida, un ambiente libre de los efec-tos del pecado – a causa de él, nosotros andamos (nos sumergimos) en culpa y merecemos ‘la sentencia de muerte’, los ‘salarios’ del pecado. Rom. 6:23.
3.- En esta amigable carta a John Wessels, no se está dando una breve declaración teológica. Sino que, se está enfatizando el papel de los padres y cómo Dios planea salvarnos del legado (herencia) de Adán para su familia de descendientes hasta nosotros. Sin Jesús, como nuestro Salvador/Señor, nadamos (nos sumergimos) en culpa y merecemos la muerte como nuestra recompensa, de la misma manera que be-biendo veneno tiene su propia consecuencia (recompensa). Herbert E. Douglass.

_________________
Cansado de los mismos temas espirituales?
Visita una web con un gran contenido,solo haz click sobre la imagen

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

avatar
HECTOR JAVIER
Webmaster

Cantidad de envíos : 1281
Gracias : 6074
Reputación : 0
Fecha de inscripción : 27/02/2009
Edad : 45
Localización : Pereira colombia

Ver perfil de usuario http://bibliadeestudioadventista.es.tl

Volver arriba Ir abajo

Re: Carta 8, 1895 de Ellen G. White al Pr. Baker.-

Mensaje por HECTOR JAVIER el Mar Oct 04, 2011 12:33 am

¿Y las otras citas?


Para analizar acertadamente los demás textos de esta categoría se procede dentro del criterio apli-cado al presente texto: ¡ningún comentario respetable contradirá la enseñanza bíblica! Normalmente la manera clásica de equivocarse es tomar un texto que se refiere al carácter de Cristo – Sus tendencias cultivadas – y aplicarlo a las tendencias hereditarias o vice-versa. Entonces parece que ‘comprobada-mente’ encontramos algún apoyo al pre-lapsarianismo; pero cuando los textos son analizados dentro de su contexto, no existe ningún apoyo, ni contradicciones, simplemente porque una fuente inspirada – digna de confianza – ¡no produce agua salada y agua dulce simultáneamente! Pero, aun así habrán los que se dejarán engañar, lamentablemente. Oremos al respecto.

_________________
Cansado de los mismos temas espirituales?
Visita una web con un gran contenido,solo haz click sobre la imagen

[Tienes que estar registrado y conectado para ver este vínculo]

avatar
HECTOR JAVIER
Webmaster

Cantidad de envíos : 1281
Gracias : 6074
Reputación : 0
Fecha de inscripción : 27/02/2009
Edad : 45
Localización : Pereira colombia

Ver perfil de usuario http://bibliadeestudioadventista.es.tl

Volver arriba Ir abajo

Re: Carta 8, 1895 de Ellen G. White al Pr. Baker.-

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.