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Niveles de Arrepentimiento

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Niveles de Arrepentimiento

Mensaje por HECTOR JAVIER el Dom Oct 02, 2011 4:51 am

Niveles de Arrepentimiento

Es Dios el que nos lleva al arrepentimiento. “La bondad de Dios es la que te conduce al arrepen-timiento”. Rom. 2:4. Es un Don de Él. “Dios, sin embargo, con Su diestra, Lo exaltó a Príncipe y Sal-vador, a fin de concederle a Israel el arrepentimiento” Hechos 5:31, que es “el volverse del propio yo para Cristo” MDC:87. Hay cuatro niveles de arrepentimiento. “A cada paso hacia delante en nuestra experiencia cristiana, nuestro arrepentimiento se profundizará”. HAp:561.

1er Nivel: Me arrepiento de los pecados que cometí.-

Bajo la influencia del Espíritu Santo, lamento mi ingratitud y me recrimino porque ofendí y las-timé al mejor de todos mis amigos, el cual me amó al punto de morir crucificado en mi lugar, pagando así mi cuenta. “El arrepentimiento comprende tristeza por el pecado y alejamiento del mismo. No re-nunciaremos al pecado mientras no reconozcamos su malignidad”. CC:21. Hay diferencia entre lamen-tar las consecuencias del pecado y entristecerse por el propio pecado.
Cuando el Espíritu Santo nos convence del mal hecho: “El pecador tiene entonces una intuición de la justicia de Jehová y experimenta horror ante la idea de aparecer, en su propia culpa e impureza, delante del Escudriñador de los corazones. Ve el amor de Dios, la belleza de la santidad, la exaltación de la pureza; desea ser purificado y reintegrado en la comunión del Cielo”. CC:22-23. Esto es arrepen-timiento, un Don de Dios. Si asistida por la presencia divina: “El alma así conmovida odiará su egoísmo, aborrecerá su amor propio y buscará, por la justicia de Cristo, la pureza de corazón que está en armonía con la ley de Dios y el carácter de Cristo”. CC:28.
Fuera de los pecados conscientes, cada ser humano tiene también una infinidad de defectos, faltas y pecados que aun le son ocultos. Así oró el salmista: “¿Quién puede discernir las propias faltas? Absuélveme de las que me son ocultas”. Salmo 19:12. estas faltas nos reveladas progresivamente por el Espíritu Santo, desde que aceptemos Su convencimiento. “Cometer voluntariamente un pecado conoci-do silencia la voz testimoniadora del Espíritu, y separa la persona de Dios”. DNC:101.
Entonces, para que haya continuidad en el crecimiento a la semejanza de Cristo, toda falta, defec-to o pecado, que el Espíritu Santo nos revele, debe ser inmediatamente eliminado de nuestros hábitos por el poder creador de la Palabra. Si esta no fuere nuestra actitud, estaremos paralizando todo el proce-so de purificación del santuario del alma, ya que se silenciará la voz amonestadora del Espíritu Santo. ¡Horrible!
¿Conoce en usted un vicio, falta o defecto de carácter, con el cual convive, disculpándolo o ra-cionalizándolo? “Nadie diga: No puedo corregir mis defectos de carácter. Si llegáis a esa decisión, cier-tamente dejaréis de alcanzar la vida eterna. La imposibilidad está en nuestra propia voluntad. Si no qui-siereis no venceréis. La dificultad real viene de la corrupción de un corazón no santificado, y de la in-voluntariedad de someterse a la dirección de Dios”. PVGM:331.
‘Pero todos lo están haciendo’. ¿Podría ser una racionalización aceptable? Acordémonos que, cuando vino el diluvio, sobrevivieron apenas ocho personas, aun cuando la población, en número, haya sido semejante a la de hoy en día. El hecho de que un pecado se vuelva social no disminuye el grado de ofensa a Dios. Observe la constante oración de alguien sincero: “Sóndame, oh Dios, y conoce mi co-razón: pruébame y conoce mis pensamientos; ve si hay en mi algún camino malo, y guíame por el camino eterno”. Salmo 139:23.

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Re: Niveles de Arrepentimiento

Mensaje por HECTOR JAVIER el Dom Oct 02, 2011 4:52 am

2º Nivel: Me arrepiento de los pecados que habría hecho.-

Me arrepiento de los pecados que habría hecho, si hubiese tenido la oportunidad o si hubiese sido fuertemente presionado. Mi pretendida bondad no es, en realidad, más que una falta de oportunidad o una ausencia de tentación con la debida intensidad. “Los libros del cielo registran los pecados, que se habrían cometido, si hubiese habido oportunidad”. 5CBA:1061.
La presencia de alguien o el local pueden haber inhibido el cometimiento de pecado que, en otras circunstancias, habría sido perpetrado. ‘La ocasión hace al ladrón’, apenas en el sentido que ella favo-rece la exteriorización del mal acariciado en la mente.

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Re: Niveles de Arrepentimiento

Mensaje por HECTOR JAVIER el Dom Oct 02, 2011 4:52 am

3er Nivel: Me arrepiento de los pecados que el prójimo cometió o comete.-

Al ver la desgracia ajena, sentimos sinceramente que ese sería nuestro caso, si no existiese la gracia de Dios. El pecado ajeno, la revelación del mal en el prójimo, es un espejo que me recuerda que soy pecaminoso, exactamente como él.
“En toda la angustia de ellos Él fue angustiado”. Isa. 63:9. siendo Jesús nuestra Cabeza, Su cuer-po, todo el dolor de uno es sentido por el otro. “Por todo pecado Jesús es nuevamente herido”. DTG:300. Cada desvío de lo que es justo, cada acción de crueldad, cada fracaso de la naturaleza peca-minosa para alcanzar su ideal, Le trae pesar”. Ed:263. “Cristo siente las miserias de todo sufridor. Cuando los espíritus malos arruinan el organismo humano, Cristo siente esa ruina. Cuando la fiebre consume la corriente vital, Él siente la agonía”. DTG:823. “Cada descuido o insulto del hombre hacia el hombre tanto más Lo hacía sentir la necesidad que tenía la humanidad de Su simpatía divina y humana”. MC:15-16.
“Tengan el mismo sentimiento que hubo en Cristo Jesús”. Fil. 2:5. Esto nos duele en el alma, así como por la situación en que se encuentra el transgresor: está bajo el dominio satánico. “Hasta que no veamos el pecado del otro como mi pecado, no habremos aprendido a amar al prójimo como Cristo lo amó”. Robert Wieland, “Se Pues Celoso y Arrepiéntete Pueblo Mío”.
He aquí como Pedro relata el arrepentimiento de Lot por los habitantes de Sodoma y Gomorra: “Y libró al justo Lot, afligido, por el procedimiento libertino de aquellos insubordinados (porque este justo, por lo que veía y oía cuando habitaba entre ellos, atormentaba su alma justa (arrepentimiento), cada día, a causa de las obras inicuas de aquellos)”. 2 Pedro 2:7-8.
“Cuando vemos almas distantes (separadas) de Cristo, debemos colocarnos en el lugar de ellas (empatía), y sentir arrepentimiento (tristeza por la situación en que se encuentran) a favor de ellas de-lante de Dios, y no descansar hasta que las llevemos al arrepentimiento. Si hacemos todo lo que pode-mos y aun así no se arrepienten, el pecado está a la puerta de ellas; pero debemos, a pesar de eso, sentir dolor de corazón (esto es: arrepentimiento) debido a la condición de ellas, mostrándoles como arrepen-tirse y tratando de guiarlas paso a paso a Jesucristo”. MS 92, 1901.
“La clase que no se entristece por su propio declinio espiritual, ni llora sobre los pecados de los otros, será dejada sin el sello de Dios”. Mar:238; 2MS:65.
“Mi alma está en agonía noche tras noche. Solo consigo dormir durante algunas horas; pues el pensamiento de los que se encuentran en caminos de falsedad aflige mi alma”. Carta 80, 1906.
¿Qué es lo que siente el Señor Jesús en relación a los que se atribuyen el nombre de cristianos y son indiferentes a la situación del prójimo?
“El cielo se indigna al ver la negligencia manifestada en cuanto a las almas de los hombres. ¿Queremos saber cómo lo considera Cristo? ¿Cuáles serían los sentimientos de un padre y una madre si supiesen que su hijo, perdido en el frío y la nieve, había sido pasado de lado y que le dejaron perecer aquellos que podrían haberle salvado? ¿No estarían terriblemente agraviados, indignadísimos? ¿No de-nunciarían a aquellos homicidas con una ira tan ardiente como sus lágrimas, tan intensa como su amor?
Los sufrimientos de cada hombre son los sufrimientos del Hijo de Dios, y los que no extienden una mano auxiliadora a sus semejantes que perecen, provocan su justa ira. Esta es la ira del Cordero. A los que aseveran tener comunión con Cristo y sin embargo han sido indiferentes a las necesidades de sus semejantes, les declarará en el gran día del juicio: "No os conozco de dónde seáis; apartaos de mí todos los obreros de iniquidad". DTG:765-766.

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Re: Niveles de Arrepentimiento

Mensaje por HECTOR JAVIER el Dom Oct 02, 2011 4:53 am

4º Nivel: Me arrepiento de los pecados que, como comunidad o corporación o humanidad, come-temos.-


“Pasa por medio de la ciudad, por medio de Jerusalén, y marca con una señal la frente de los hombres que suspiran y gimen a causa de todas las abominaciones que se cometen en medio de ella”. Eze. 9:4. (Para ampliar su estudio sobre arrepentimiento, lea el libro “Se Pues Celoso y Arrepiéntete Pueblo Mío”, de Robert Wieland)
sentir arrepentimiento corporativo, equivale a sentir tristeza, dolor y pesar, debidos a la condición de la comunidad, corporación, o humanidad; son las lágrimas de Jesús sobre Jerusalén (Luc. 19:41). “El sello de Dios será colocado solamente en la frente de aquellos que suspiran y claman a causa de las abominaciones cometidas en la Tierra”. 2JT:67.
Si el cristiano “niega el yo”, manifestará el mismo sentimiento demostrado por Moisés, en relación a sus compatriotas, cuando le propuso al Señor: “Ahora, pues, perdona su (del pueblo) pecado; y si no, bórrame de Tu libro, que has escrito”. Exo. 32:32.
Observe como el apóstol Pablo relató su arrepentimiento corporativo, en relación a los Judíos que rechazaban a Cristo: “Digo la verdad en Cristo, no miento, dando testimonio conmigo mi conciencia en el Espíritu Santo, que tengo gran tristeza e incesante dolor en mi corazón (arrepentimiento). Porque yo mismo desearía ser separado de Cristo, por amor de mis hermanos, que son mis parientes según la car-ne”. Rom. 9:1-3.
“Pero si confiesan su iniquidad, y la iniquidad de sus padres, en la infidelidad que cometieron contra Mi; como también que anduvieron contrariamente Conmigo, por lo que también fui contrario a ellos, y los hice entrar en la tierra de sus enemigos; si su corazón incircunciso se humillase, y tomasen ellos por bien el castigo de su iniquidad, entonces Me acordaré de Mi alianza con Jacob, y también de Mi alianza con Abrahán, y Me acordaré de la tierra”. Lev. 26:40-42.
He aquí un comentario de Wolfgang Meyer (hecha en “Minneapolis 1888”, página 91-93). “En todos los tiempos, hombres humildes siguieron la orden de Dios, confesando tanto los pecados de los padres, como los propios. Cuando Ezequías, Esdras, Nehemías y Daniel desearon un reavivamiento, comenzaron con la confesión de los propios pecados y de los de sus padres. Dios ordenó que era eso lo que se debía hacer. Nunca nos puede dar el poder de la lluvia tardía, si no cumplimos con las condicio-nes ordenadas por Él mismo. El desobediente, sin embargo, se defiende con la pregunta: ¿Cómo puede Dios exigirnos que confesemos los pecados de los padres? A pesar de que Dios no está obligado a con-testarnos, está dispuesto a contestarles a aquellos que quieren ser obedientes.
“La confesión verdadera de pecados y el respectivo arrepentimiento, así como la humillación, siempre exige que el pecado sea alejado y que los errores resultantes sea rehabilitados...
La razón por la cual Dios exige de nosotros la confesión de los pecados de los padres, está en el hecho de que sus pecados también se han vuelto los pecados de los hijos. El rechazo del mensaje divino, por nuestros antecesores, no era meramente un pecado de ellos mismos. Porque ningún hombre vive solamente para sí mismo. Su espíritu, y su manera de pensar, se transmitió a los hijos y a los hijos de los hijos, posiblemente sin darse cuenta de ello. Aquello que, a causa del rechazo de aquella luz, se ma-nifestaba en su vida, fue transmitido a sus descendientes.
En este sentido, su pecado se volvió también el nuestro. Para poder alejar este pecado, debe, co-mo entre paréntesis, es el caso de cada pecado, ser remediada la causa, no importa cuánto tiempo atrás haya acontecido. Antes de que podamos confesar los pecados de nuestros padres, debemos conocer nuestra propia historia. Es por esta razón que Dios ordena que la estudiemos:
‘Hoy es igualmente importante, que los hijos de Dios se acuerden cómo y cuándo fueron proba-dos, dónde falló su fe y dónde perjudicaron Su obra por la incredulidad y confianza en sí mismos...
Si el pueblo de Dios mirase de este modo hacia el pasado, reconocería que el Señor siempre repite Su manera de actuar. Ellos deberían considerar las advertencias anteriores y tener cuidado para no repetir los errores de aquel tiempo’”. 7T:210.

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Re: Niveles de Arrepentimiento

Mensaje por HECTOR JAVIER el Dom Oct 02, 2011 4:54 am

Dos Clases.-


“La primera es de aquellos que diariamente están muriendo para el yo y venciendo el pecado. La última es de aquellos que están condescendiendo con las concupiscencias y se están volviendo siervos de Satanás”. San:60.

• Una que odia sus tendencias, pensamientos y malos deseos: “Tendréis asco de vosotros mismos a causa de vuestras iniquidades y de vuestras abominaciones”. Eze. 36:31. Esta ‘llora’ (Luc. 6:21) porque sus pecados, los del prójimo, el de los ancestrales y el de Adán ofendieron al Se-ñor, y sus resultados afectaron tan profundamente al prójimo y acarrearon un diluvio de tristeza en Dios y en los corazones humanos.
• La otra que no quiere aceptar el hecho de que el mal, visto y externado en el acto del prójimo, es idéntico al que está en su interior, aun cuando este todavía no ha sido extravasado. Engaño-samente se juzga superior, diferente. Acaricia el ego: ‘No soy como los demás’ (Luc. 18:11). Hace de los resultados del pecado, que nos afectó a todos, aun cuando haya sido de manera diferenciada, motivo de depreciación y diversión. Así se ‘ríe’ (Luc. 6:25), valiéndose de las debilidades que resultaron del pecado. Y los juegos competitivos sirven para eso.

¿A cuál de las dos clases pertenece usted? ¿A la de los fariseos o a la de los publicanos? Si cree que pertenece a la clase de los publicanos, es porque, comprobadamente, pertenece a la clase de los fariseos. “Cristo Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los cuales yo soy el principal”. 1 Tim. 1:15. Observe que Pablo no afirma que ‘había sido’, sino que ‘soy’.

Conclusión.-


Si alguien siente que le falta alguno de estos niveles de arrepentimiento, hable con Él. “Si, sin embargo, alguno de vosotros necesita sabiduría, pídasela a Dios”. “Toda buena dádiva y todo don per-fecto es de lo alto, descendiendo del Padre de las luces...”. Santiago 1:5,17.
Si usted tiene la ‘mente de Cristo’ es obvio que tendrá también todos los niveles de arrepenti-miento. Así, cite la Palabra con fe: “Nosotros, sin embargo, tenemos la mente de Cristo”. 1 Cor. 2:16. O “Tened el mismo sentimiento (mente) que hubo en Cristo Jesús”. Fil. 2:5. Y ella, la Palabra, creará en usted lo que le falta.

Nota del Traductor: Esto corresponde al capítulo 30 del libro “Como Ser Feliz” de Olvide Zanella, 2004, Brasil. Las paginaciones corresponden, en su mayoría, aun al Portugués.

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Re: Niveles de Arrepentimiento

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